jueves, 17 de octubre de 2013 |

Por suerte o por desgracia

Mirarme con ojos calmos cuando creo tormentas con mis pasos, abrazar al niño que llora con rodillas raspadas al caer y recordarle el hombre grande que siempre quiso (y puede llegar a) ser, entender que hay días en los que las risas me dejarán por unas horas para que aprenda a valorarlas.
Llenarme de caricias las mañanas, guardar a mano viva las puertas de Morfeo para así escapar de pesadillas.
Volver, aunque parezca rumbo incierto, a mis brazos que son y serán tu calma tan ansiada, tus noches de caricias y de besos, palabras al oído más que inspiradas, el karma que te toca en esta vida, vivir conmigo poco y todo, sea por suerte o por desgracia.