viernes, 14 de junio de 2013 |

Tiempos

Hoy ya seis años. Seis. Ni uno ni dos ni tres. Seis.
El día de hoy está justo como hace seis años. Gris, lluvioso, húmedo. Pero a la vez está distinto.
Yo estoy distinto. Y es que es imposible ver pasar las estaciones sin cambiar, sin que nuestro cuerpo y mente se transformen. Porque si me pongo a pensar mas que cambiado estoy transformado.
Me recuerdo a mi mismo caminando por las calles de Bahía Blanca, rumbo a no sabía donde, pensando en que debía sentirme mejor, esperando que al día siguiente todo vuelva a la normalidad.

Hoy tengo una idea tan distinta de normalidad... de tiempos... de esperas...
El reloj me ha dado mil vueltas al cuello y lejos de ahorcarme con sus cadenas, hay días en los que nos amigamos y llegamos a buenos acuerdos.

La vida me ha dado varias cosas para alejarme de ese que sufría mientras caminaba en el frío del sur. Me dio 6 años más con sus experiencias buenas y no tanto; me dio una unión familiar mas fuerte que nunca, me dio una sobrina que me recuerda porque es bueno volver a ser niño, me dio una distancia de las raíces para entender varios porqués y muchos cómos; un amor de hombre en envase pequeño y dos gatas a las cuales cuidar.
No me da pan porque tengo dientes. Me está dando harina para aprender a hacer el pan que me pueda dar de comer.

Son tiempos difíciles, y no niego que a veces miro sobre mi hombro y lo veo caminando ahi, atrás de mi, arrastrando los pies (a veces juraría que sigue los pasos porque confía en que voy por el camino correcto).  
Hoy entonces, a seis años, mil quinientos kilómetros y muchos latidos más allá de ese muchacho de 20 años puedo decir que estoy en tiempo y a tiempo para vivir feliz.

GRACIAS a todos aquellos acompañantes de siempre, y a los nuevos. A todos quienes de una u otra manera están aquí.

Juan