viernes, 31 de mayo de 2013 |

Estelares.

Deja que las estrellas huyan del firmamento
para pasar a ser el brillo de tus ojos cuando me miras,
justo después de sonreír con el cuarto creciente de la luna.

Usa esa aurora boreal que obnubila mi visión
y me lleva a horizontes lejanos,
cruzando mares desconocidos.

Cubre todo con la nieve de tu piel
y purifícalo luego con la lluvia que brota de tu alma,
llenando las grietas de este mundo gastado.

Hazme alcanzar galaxias lejanas,
sobre cometas llameantes,
entrando en mil mundos nuevos
antes de convertirme en aire.

Une tu ser con el mío,
en constelaciones imposibles de marcar
por que no alcanzaría el cielo para dibujarlas.

Seamos astrónomos de un solo viaje
con polvo estelar colándose en nuestros bolsillos
salido de todos los rincones del universo;
recorriendo un camino de a dos
inquebrantable, único, espacial... especial.

Seamos sólo vos y yo 
a través del tiempo y el espacio
de los días y las noches,
de las lunas y los soles,
de todo lo malo y lo bueno
del pasado, del futuro...
...y de este mismo momento.

jueves, 23 de mayo de 2013 |

Miel.

Miel que viaja por las curvas del olvido
donde pierdo la cabeza,
la consciencia y los sentidos
donde se encuentra mi dharma, mi conexión y mi fuerza
donde no existe momento en que no me pertenezca
cada palmo de tu piel bajo la mía.

Néctar dulce de los dioses que sellaron el camino
para que uno a uno sea tuyo eso que yo llamo mio,
que se abra todo el Cielo hasta alcanzar esta Tierra
y dejar atrás esta vida, viviendo con un motivo
que no sea un rayo fugaz, o un encuentro furtivo
que sea una realidad tus besos sobre los míos.

Elixir de almas juntas,
agua que cae del cielo
en el desierto vacío,
de vida, de toda alma
más que los buitres malditos,
llegó a mi vida un día
y en manantial convertido
se mantiene hoy en día
para calmar mis suspiros
para dejarme sin sed
para curar mis heridas
para transformar en sonrisas
mis más austeros latidos.

lunes, 20 de mayo de 2013 |

Rojo Pasión



Rojo el color del Sol al comenzar el alba, carmesí la sangre que corre por las venas de aquellos amantes que se entregan sin dudar; bermellón, bordó, escarlata. Mil y un maneras de llamar al color del fuego interno que mueve los hilos de los más valientes, de aquellos que se atreven a soñar.
Realizar y alcanzar no es tarea de mentes estancadas, sino de aquellos que ante los más filosos prejuicios saben ver más allá.

Y más allá se encuentra ese límite, ese horizonte que acaricia un campo tan blanco como la nieve, atiborrado de dientes de león, aquellos que los niños aman soplar para ver como se desgranan, pidiendo con cada mínima parte de ellos un sueño por cumplir.
Eso hay que alimentar. Al niño que cada quien tiene en su interior, aquel que todavía pone hojas y palitos a la fogata de nuestro Ser, para no claudicar, para no quedarnos de cara al suelo cuando caemos, sino levantarnos una y mil veces si es necesario, demostrarnos a nosotros mismos que se puede, que depende de nosotros alcanzar ese atardecer que tiñe el cielo del mismo color, asemejando los colores del otoño: ocre, anaranjado, rojo pasión.

Rojo el color del Sol al comenzar la noche, oscuros los tonos del cielo que comienza a mancharse poco a poco de estrellas...
...estrellas fugaces que laceran el negro firmamento mientras se aman los amantes, mientras duermen los niños... mientras los que soñamos tomamos aire y coraje, decididos a cumplir nuestros sueños.




(N.d.A: Este texto y la foto participaron de un certamen de obras de distintas ramas de arte, evocando la pasión como tema principal, en el lugar donde trabajo.)
martes, 7 de mayo de 2013 |

Sangre.

¿Imaginar que la sangre fluya en sentido contrario haría que se purifique o que se ensucie? ¿Como sería el asunto?
De ella parten mil y un cosas, y por más donaciones que hagamos es imposible deshacernos de ella en su totalidad.
La sangre es más que un líquido algo rojizo que recorre nuestro cuerpo traspasando vasos, alcanzando venas, arterias, jugando a la rayuela entre ventrículos y aurículas.
Un artículo que leí dice que es un tejido fluido, un tejido conjuntivo. Y es así. Se hereda y nos une de por vida a otros, nos guste o no. De los lazos podrá renegarse, pero poco puede hacerse por dejarla fluir lejos de nosotros (y eso que hay millones de casos, que con navaja en mano lo han intentado). Porque seamos sinceros, pasar a mejor (?) vida no es ni más ni menos que derramar nuestra sangre al suelo... aunque sigue siendo nuestra.

Resumiendo:
- Recorre a los amantes, cuando eufóricos logran encontrarse.
- Alcanza el miembro viril, para excitarse y lograr un cometido a futuro (o no).
- Abunda en las mejillas rojizas y en las curvas gráciles de la mujer, entregándose al hombre.
- Se aloja llegando al feto cuando poco a poco se anima a crecer, en el vientre materno.
- Alimenta al niño que se gesta día a día, minuto a minuto, junto a la madre primeriza hasta que da a luz.
-- Fluye hacia las heridas que se forman en la tersa piel del niño que cae, en el juego de la infancia.
- Escapa en las peleas de los jóvenes, todos los meses en las mujeres y en las operaciones no esperadas.
- Escasea cuando es rara, o cuando la vida de alguien corre peligro (y pensar que en el mundo somos unos 6 mil billones de habitantes... imaginen si fuéramos menos).
- Se va con quien le corresponde, perdiéndose bajo la tierra, o quizás incinerada, cuando la vida de una persona, animal o ser humano se acaba.



Todo se remite a la sangre
(a cuando se hiela... a cuando arde)
a momentos de la vida misma
que hacen que sin buscarlo
se nos sonroje hasta el alma
o que se encienda sin fuego
algo tal como la esperanza
o la ira más monstruosa
que se alberga en las entrañas
de eso que somos, humanos,
y que con nuestras manos
nos hace llegar al mañana
habiendo medio vivido
o repitiendo vivencias
cosechando la experiencia
con mejillas coloradas 
ojos rojos, manos blancas,
pero recorridos hasta el tuétano
por esa esencia escarlata.

sábado, 4 de mayo de 2013 |

Desde el principio...

Me gusta sentir como cada caricia tuya se me cuela bajo la piel como si de una fina red se tratara, dejando atrás lo mundano para que sólo quede aquello que te hace único y especial al llegar a mis capilares.
Puedo perder una mañana entera viéndote dormir, porque no hay paz más grande, y villanizar al reloj que me recluta y recuerda que hay obligaciones que debo cumplir.
¡Bien sabe mi almohada lo a gusto que está tendida al lado de la tuya! Y tampoco ignora los besos y las palabras que te digo antes de irme.
Todo sea por el futuro, y por esas sábanas y cortinas blancas que dejan entrar el aroma a mar a la habitación como lo soñamos desde el principio...