lunes, 11 de noviembre de 2013 |

Sudden Inspirata XV: Tibias Oleadas

El calor de tu pecho
se asemeja al del fuego
que crece dentro
de los volcanes
y que contenido
no mata ni quema
sino que entibia
muy lento en silencio
a la fría piedra.

Alguna vez fui estatua
fría, oscura y quieta
pero con tus besos
abriste la tierra
quebraste la piedra
encendíste una llama
que ansiosa espera
a que venga otra oleada
de calor, verdadera,
que la alimente entera.
jueves, 17 de octubre de 2013 |

Por suerte o por desgracia

Mirarme con ojos calmos cuando creo tormentas con mis pasos, abrazar al niño que llora con rodillas raspadas al caer y recordarle el hombre grande que siempre quiso (y puede llegar a) ser, entender que hay días en los que las risas me dejarán por unas horas para que aprenda a valorarlas.
Llenarme de caricias las mañanas, guardar a mano viva las puertas de Morfeo para así escapar de pesadillas.
Volver, aunque parezca rumbo incierto, a mis brazos que son y serán tu calma tan ansiada, tus noches de caricias y de besos, palabras al oído más que inspiradas, el karma que te toca en esta vida, vivir conmigo poco y todo, sea por suerte o por desgracia.
miércoles, 9 de octubre de 2013 |

Rebalsar.

Y la gota rebalsó el vaso, filtrándose desde la cima de tu cráneo en dirección al suelo. Alcanzando tu cuello en cuestión de segundos, ahogando a ese que eras hace cinco minutos.
Esa gota te hizo mujer, hombre, adulto, libre, te deprimió, alegró, acotó, atacó o te dio mil y un vueltas hasta marearte.
Esa gota se cruzó con tu sudor o con tu sangre, con tus ganas, provocándote orgasmos, quizás con tu llanto, creando arcadas de dolor.
Te despertó a un mundo donde lo real escapa a la realidad que percibís, te abofeteó en la cara y te dio valor o te aflojó las piernas, pero cayó igual la muy descarada, sin que pudieras hacer absolutamente nada para evitarlo.

Y la gota rebalsó el vaso, se filtró teniendo el honor de ser la última (y la primera). Y te llevó mas allá de lo que creías que podrías llegar.
Y te animaste (al fin). Y diste el paso.

Y...


sábado, 14 de septiembre de 2013 |

:dos

Acariciar tu piel:
mi mejor inspiración;
mi nariz sobre tu cuello:
el aroma que despierta mi esencia;
tus manos de hombre:
diez dedos que fueron hechos para los míos;
tu voz en mis oídos:
canciones de un niño travieso que ya maduró;
tus ojos marrón verdosos:
el fango con el que cual alfarero puedo crear;
Dos puntos que definen lo que sos, 
y lo que soy:
lo que somos.
Dos.
domingo, 1 de septiembre de 2013 |

Promesa de artistas.

Dicen que la muerte no es más que el paso hacia otra existencia. Y ese momento tan liberador para quien se va, queriéndolo o no, es tremendamente doloroso para quienes nos quedamos preguntándonos mil porqués que son tan útiles para quitarnos el dolor como lo sería una línea telefónica al más allá, donde en algún momento debemos colgar el tubo para seguir con nuestras vidas.
Ahora mismo si comenzara a hilvanar una teoría del más allá, me quedaría sin lana en el ovillo y probablemente muchos cuestionarían distintas puntadas o todas al mismo tiempo.
En mi caso, el sentido común batalla con la necesidad humana de querer buscarle la respuesta a todo. Y entre tanta pelea sin fin, hoy, con 26 años corriendo por mis venas, es el primero quien gana: los que se van no vuelven, ni siquiera descubriendo todos los porqué.

...

Entonces vuelvo a mis pies, a estas calles, y a una charla que bien recuerdo terminó en una promesa: por vos y por mí, por todas esas tardes donde hicimos arte juntos... Prometo nuevamente que lo voy a lograr.

viernes, 30 de agosto de 2013 |

Sudden Inspirata XIV: Aceptando mi condena

Disculpa si a medianoche
o en la oscura madrugada
cruzo la eterna frontera
que divide nuestras almohadas,
para rodear con mi abrazo
tu figura recostada.

Entiende mi atrevimiento,
es que el sueño a mi no viene,
si no te he robado un beso,
o mis dedos no han tocado
la tersa piel de tus brazos.

Así que está en tus ojos,
en tus manos y en tus labios,
hacer caer el castigo
sobre los hombros cansados,
de este invasor furtivo,
que noche a noche se roba
uno y todos tus suspiros,
tus pesadillas y males,
mientras descansas tranquilo.

Acepto aquí mi condena,
me entrego a la eternidad
de una vida contigo,
abrazándote en las noches
oficiándote de abrigo.

miércoles, 14 de agosto de 2013 |

Bitácora de una Mudanza I

Tenía (tengo) un texto preparado que me salió de una inspiración repentina, con su métrica y sus rimas, pero a estas alturas creo que no es necesario ponerse poetas, ni correctos, ni siquiera extenderse con adjetivos y descripciones.
Hoy es la penúltima noche que paso en este lugar y sinceramente no me puedo sentir más extraño.
Ni hablar de mañana, claro, me estoy remitiendo a no pensarlo.
Vine a esta ciudad a cumplir determinados objetivos, muchos de los cuales se cumplieron, y otros que aún están en el horno, cociéndose a fuego lento (y acá estoy, no pudiendo dejar de ser yo, con mis maneras de decir las cosas adornándolas).

Me siento tan raro, y si lo pienso son solo 15 cuadras. Pero en esos pasos, en esos minutos a pie, hay tanto que dejo atrás...
Son 640 días donde viví muchas cosas entre estas cuatro paredes, buenas y no tanto. Donde lloré, reí, me enojé (cuándo no) y puse el hombro, la voz, el oído...

Amaría poder seguir en la tranquilidad de este séptimo piso, pero mi vida sigue, evidentemente llevándome consigo; y si se terminó este ciclo es porque hay montañas más altas por escalar (aunque estén en un primer piso con la misma letra en la puerta).

Quiero creer que todo ocurre por algo, hasta lo más estúpido, simple o minúsculo que tiene el día a día.

Esto no es un amontonamiento de cosas al pedo en cajas.
Esto es avanzar (hacia algún lado, pero avanzar al fin).

lunes, 5 de agosto de 2013 |

Piezas de cristal.

En la vida, al igual que un vidrio que se golpea, hay quiebres. Puntos de inflexión que separan dos partes de un mismo material y lo transforman, a veces de manera irreparable, filosa, rápida y sin siquiera esperarlo.
Hay otros golpes que se esperan, se imaginan, se piensan pero sólo al momento de recibirlos logramos vivir y saber que tantas partes han quedado de nosotros mismos.
Astillados o no, encontramos de alguna manera la posibilidad de alejarnos haciendo de nuestra piel una capa de adamantium o mantenernos al borde del filo más agudo para sangrar al primer contacto.
Las personas a veces son esas herramientas que nos golpean con sus actitudes, con sus vivencias compartidas, con sus decisiones que nos afectan. Y al afectarnos nos quiebran, nos separan y nos transforman en astillas andantes, siempre con rebordes que (a veces sin querer) lastiman a los que nos rodean.
La vida es más que un simple vidrio que se cambia y ya está. La reparación no se negocia, no se puede ir a la vidriería más cercana a pedir más de lo mismo.
La vida se vive, se limpia toda la suciedad que el tiempo apila sobre ella, y si se quiere hasta se puede abrillantar la superficie. Se debe cuidar a quienes cuidan de nuestra integridad.

Pero hay vidrios, ventanas, cristales, que se rompen en un momento y no tenemos chance de elegir si queremos alejarnos o mantenernos sangrantes. Esos son los que nos dejan la enseñanza de que hay cosas con los que uno debe aprender a vivir (y sobrevivir). Por eso existen aquellas agujas transparentes y casi invisibles que la vida entierra profundo, más allá del pecho... en el alma. Esas no se van, y sólo uno puede encontrarles un lugar.


Hoy me dio por escribir esto porque una amiga viaja lejos, y este viaje me afecta más de lo que pensaba que lo haría. Uno no puede mantenerse al margen de aquellos que se han ocupado de quitar (sin saberlo, muchas veces) las astillas brillantes que el día a día le clava a uno en el pecho.

En comienzo serán 90 días. Y sé que todo es para mejor.
"Todo va a estar bien. Yo lo sé." 
Y así lo creo.

Nos vemos pronto, para seguir creando prismas de colores con aquellas piezas de cristal que se animan a abandonar nuestra piel y elevarse en el aire.

viernes, 12 de julio de 2013 |

Hasta pronto, hermano artista.

Una puerta lateral, una salida que nadie espera. O que aún esperada cuando se da te golpea en toda la cara como una bofetada sin anestesia, pero que te duerme, que te sumerge los pies y las manos en hielo. Que te quiebra y te transporta a vaya uno saber donde.
La vida tiene tantas vueltas y vericuetos, tantos recovecos y colores que uno no cae ni aún viendo una mínima parte de ellos.

Colores, eso dejaste atrás amigo mio. Colores y papeles en blanco que nunca van a tener la suerte de ser dibujados o pensados, liberados por vos. Y dejaste otros que si lo fueron, que si tocaste con la magia que siempre te caracterizó, con ese hipnotismo que cada lienzo desprende y desprenderá por y para siempre.

Ojalá algún día entienda el porqué, si es que existe uno. Ojalá el más allá te reciba con brazos abiertos, con bombos y platillos, con una galería de arte digna de vos, GIGANTE, BOHEMIA, CON MÚSICA ZEN COMO TE GUSTABA y que encuentres allí la paz que quizás esta vida no te dio.

Ayudanos a todos los que nos quedamos de este lado a sanar esta herida y a valorar la vida sobre la vida, a tener ese fino arte tuyo siempre presente. Te tenemos en casa, y siempre vas a estar ahí, enmarcado con alas frente a una ciudad, y en la portada de "Una noche con Muriana" POR Y PARA SIEMPRE. HASTA PRONTO, AMIGO... HASTA PRONTO.
jueves, 11 de julio de 2013 |

Ser, existir y hacer.

Salgo al mundo con una bufanda que llegó al mundo antes que yo y que mi madre, camino con paso firme y arrastrando un poco los pies, como mi padre.
Llevo encima música para desoír el ronroneo de los motores y la histeria de las bocinas de esta ciudad que recién despierta.
También traigo fotos que me llevan sin escalas a destinos lejanos de mis pies, pero no de mi corazón.
Vivo al día, de día, para el día.
Soy. Existo... Y ojalá que lo que hago no esté equivocado.
Todo eso suelto al aire con un vaho que se pierde en el frío de la mañana, como cuando niño, como cuando fui, existí e hice.
jueves, 4 de julio de 2013 |

(d)escribir(te)

Descubrirte, encontrarme.
Rebelarme, apresarte.
Alejarme, rescatarte.
Adorarte, condenarme.
Deificarte, humanizarme.
Alcanzarte, despellejarme.
Arroparte, congelarme.
Enamorarte, sacrificarme.
Anestesiarte, inmolarme.
Abrevarte, incendiarme.

Descubrirme, encontrarte.
viernes, 14 de junio de 2013 |

Tiempos

Hoy ya seis años. Seis. Ni uno ni dos ni tres. Seis.
El día de hoy está justo como hace seis años. Gris, lluvioso, húmedo. Pero a la vez está distinto.
Yo estoy distinto. Y es que es imposible ver pasar las estaciones sin cambiar, sin que nuestro cuerpo y mente se transformen. Porque si me pongo a pensar mas que cambiado estoy transformado.
Me recuerdo a mi mismo caminando por las calles de Bahía Blanca, rumbo a no sabía donde, pensando en que debía sentirme mejor, esperando que al día siguiente todo vuelva a la normalidad.

Hoy tengo una idea tan distinta de normalidad... de tiempos... de esperas...
El reloj me ha dado mil vueltas al cuello y lejos de ahorcarme con sus cadenas, hay días en los que nos amigamos y llegamos a buenos acuerdos.

La vida me ha dado varias cosas para alejarme de ese que sufría mientras caminaba en el frío del sur. Me dio 6 años más con sus experiencias buenas y no tanto; me dio una unión familiar mas fuerte que nunca, me dio una sobrina que me recuerda porque es bueno volver a ser niño, me dio una distancia de las raíces para entender varios porqués y muchos cómos; un amor de hombre en envase pequeño y dos gatas a las cuales cuidar.
No me da pan porque tengo dientes. Me está dando harina para aprender a hacer el pan que me pueda dar de comer.

Son tiempos difíciles, y no niego que a veces miro sobre mi hombro y lo veo caminando ahi, atrás de mi, arrastrando los pies (a veces juraría que sigue los pasos porque confía en que voy por el camino correcto).  
Hoy entonces, a seis años, mil quinientos kilómetros y muchos latidos más allá de ese muchacho de 20 años puedo decir que estoy en tiempo y a tiempo para vivir feliz.

GRACIAS a todos aquellos acompañantes de siempre, y a los nuevos. A todos quienes de una u otra manera están aquí.

Juan
viernes, 31 de mayo de 2013 |

Estelares.

Deja que las estrellas huyan del firmamento
para pasar a ser el brillo de tus ojos cuando me miras,
justo después de sonreír con el cuarto creciente de la luna.

Usa esa aurora boreal que obnubila mi visión
y me lleva a horizontes lejanos,
cruzando mares desconocidos.

Cubre todo con la nieve de tu piel
y purifícalo luego con la lluvia que brota de tu alma,
llenando las grietas de este mundo gastado.

Hazme alcanzar galaxias lejanas,
sobre cometas llameantes,
entrando en mil mundos nuevos
antes de convertirme en aire.

Une tu ser con el mío,
en constelaciones imposibles de marcar
por que no alcanzaría el cielo para dibujarlas.

Seamos astrónomos de un solo viaje
con polvo estelar colándose en nuestros bolsillos
salido de todos los rincones del universo;
recorriendo un camino de a dos
inquebrantable, único, espacial... especial.

Seamos sólo vos y yo 
a través del tiempo y el espacio
de los días y las noches,
de las lunas y los soles,
de todo lo malo y lo bueno
del pasado, del futuro...
...y de este mismo momento.

jueves, 23 de mayo de 2013 |

Miel.

Miel que viaja por las curvas del olvido
donde pierdo la cabeza,
la consciencia y los sentidos
donde se encuentra mi dharma, mi conexión y mi fuerza
donde no existe momento en que no me pertenezca
cada palmo de tu piel bajo la mía.

Néctar dulce de los dioses que sellaron el camino
para que uno a uno sea tuyo eso que yo llamo mio,
que se abra todo el Cielo hasta alcanzar esta Tierra
y dejar atrás esta vida, viviendo con un motivo
que no sea un rayo fugaz, o un encuentro furtivo
que sea una realidad tus besos sobre los míos.

Elixir de almas juntas,
agua que cae del cielo
en el desierto vacío,
de vida, de toda alma
más que los buitres malditos,
llegó a mi vida un día
y en manantial convertido
se mantiene hoy en día
para calmar mis suspiros
para dejarme sin sed
para curar mis heridas
para transformar en sonrisas
mis más austeros latidos.

lunes, 20 de mayo de 2013 |

Rojo Pasión



Rojo el color del Sol al comenzar el alba, carmesí la sangre que corre por las venas de aquellos amantes que se entregan sin dudar; bermellón, bordó, escarlata. Mil y un maneras de llamar al color del fuego interno que mueve los hilos de los más valientes, de aquellos que se atreven a soñar.
Realizar y alcanzar no es tarea de mentes estancadas, sino de aquellos que ante los más filosos prejuicios saben ver más allá.

Y más allá se encuentra ese límite, ese horizonte que acaricia un campo tan blanco como la nieve, atiborrado de dientes de león, aquellos que los niños aman soplar para ver como se desgranan, pidiendo con cada mínima parte de ellos un sueño por cumplir.
Eso hay que alimentar. Al niño que cada quien tiene en su interior, aquel que todavía pone hojas y palitos a la fogata de nuestro Ser, para no claudicar, para no quedarnos de cara al suelo cuando caemos, sino levantarnos una y mil veces si es necesario, demostrarnos a nosotros mismos que se puede, que depende de nosotros alcanzar ese atardecer que tiñe el cielo del mismo color, asemejando los colores del otoño: ocre, anaranjado, rojo pasión.

Rojo el color del Sol al comenzar la noche, oscuros los tonos del cielo que comienza a mancharse poco a poco de estrellas...
...estrellas fugaces que laceran el negro firmamento mientras se aman los amantes, mientras duermen los niños... mientras los que soñamos tomamos aire y coraje, decididos a cumplir nuestros sueños.




(N.d.A: Este texto y la foto participaron de un certamen de obras de distintas ramas de arte, evocando la pasión como tema principal, en el lugar donde trabajo.)
martes, 7 de mayo de 2013 |

Sangre.

¿Imaginar que la sangre fluya en sentido contrario haría que se purifique o que se ensucie? ¿Como sería el asunto?
De ella parten mil y un cosas, y por más donaciones que hagamos es imposible deshacernos de ella en su totalidad.
La sangre es más que un líquido algo rojizo que recorre nuestro cuerpo traspasando vasos, alcanzando venas, arterias, jugando a la rayuela entre ventrículos y aurículas.
Un artículo que leí dice que es un tejido fluido, un tejido conjuntivo. Y es así. Se hereda y nos une de por vida a otros, nos guste o no. De los lazos podrá renegarse, pero poco puede hacerse por dejarla fluir lejos de nosotros (y eso que hay millones de casos, que con navaja en mano lo han intentado). Porque seamos sinceros, pasar a mejor (?) vida no es ni más ni menos que derramar nuestra sangre al suelo... aunque sigue siendo nuestra.

Resumiendo:
- Recorre a los amantes, cuando eufóricos logran encontrarse.
- Alcanza el miembro viril, para excitarse y lograr un cometido a futuro (o no).
- Abunda en las mejillas rojizas y en las curvas gráciles de la mujer, entregándose al hombre.
- Se aloja llegando al feto cuando poco a poco se anima a crecer, en el vientre materno.
- Alimenta al niño que se gesta día a día, minuto a minuto, junto a la madre primeriza hasta que da a luz.
-- Fluye hacia las heridas que se forman en la tersa piel del niño que cae, en el juego de la infancia.
- Escapa en las peleas de los jóvenes, todos los meses en las mujeres y en las operaciones no esperadas.
- Escasea cuando es rara, o cuando la vida de alguien corre peligro (y pensar que en el mundo somos unos 6 mil billones de habitantes... imaginen si fuéramos menos).
- Se va con quien le corresponde, perdiéndose bajo la tierra, o quizás incinerada, cuando la vida de una persona, animal o ser humano se acaba.



Todo se remite a la sangre
(a cuando se hiela... a cuando arde)
a momentos de la vida misma
que hacen que sin buscarlo
se nos sonroje hasta el alma
o que se encienda sin fuego
algo tal como la esperanza
o la ira más monstruosa
que se alberga en las entrañas
de eso que somos, humanos,
y que con nuestras manos
nos hace llegar al mañana
habiendo medio vivido
o repitiendo vivencias
cosechando la experiencia
con mejillas coloradas 
ojos rojos, manos blancas,
pero recorridos hasta el tuétano
por esa esencia escarlata.

sábado, 4 de mayo de 2013 |

Desde el principio...

Me gusta sentir como cada caricia tuya se me cuela bajo la piel como si de una fina red se tratara, dejando atrás lo mundano para que sólo quede aquello que te hace único y especial al llegar a mis capilares.
Puedo perder una mañana entera viéndote dormir, porque no hay paz más grande, y villanizar al reloj que me recluta y recuerda que hay obligaciones que debo cumplir.
¡Bien sabe mi almohada lo a gusto que está tendida al lado de la tuya! Y tampoco ignora los besos y las palabras que te digo antes de irme.
Todo sea por el futuro, y por esas sábanas y cortinas blancas que dejan entrar el aroma a mar a la habitación como lo soñamos desde el principio...

viernes, 12 de abril de 2013 |

Copa rota.



Se golpeó, así como sin querer, derramando lo que quedaba de agua sobre la mesa, manchando la silla, la pared, y el mantel de cuero.
Era lo más puro que le había quedado de los dos, de cuando eran uno, de un pasado cercano que en algunos días no paraba de escocer.
El cristal se había abierto en dos, dejando sus filos a merced de la piel joven y tersa de sus manos, que tenían el nuevo y mal hábito de cerrar los dedos sobre cigarrillos en las noches de soledad.
Su boca se frunció en una mueca de enojo mezclada con impotencia ya que había tenido un día difícil y esto sólo lo empeoraba. Dio unos cuantos pasos en dirección ida y vuelta hacia la cocina, en busca de algo para secar aquel desastre repentino.
Sobre la superficie recta de la mesa el agua tenía alguna forma que ella no llegaba a descifrar. Recordó como él manchaba su frente cuando situaciones como esta les solía ocurrir. Recordó sus dedos largos, que la pintaron en tantos lienzos; recordó sus nudillos rojos luego de golpear inmóviles paredes, y hasta recordó cómo se cerraban sobre sus senos al momento de hacerle el amor.
Sus pensamientos volaban tan lejos de ese instante, que no advirtió hasta muy tarde cuando el borde más agudo del cristal se internó en su dedo anular, cerca de la palma.
El ardor subió tan rápidamente como el agua descendía por la pared blanca, y luego el brillo color rubí comenzó a brotar de la herida. Su sangre se mezcló con el transparente líquido que escurría del trapo traído desde la cocina, ahora usado para frenar una hemorragia nada mínima.

Insultándose a si misma, dando zancadas hacia el baño, abrió el agua fría mientras hundía la mano herida debajo del chorro.
Idiota. Siempre la volvió una idiota. La enamoró, la volvió idiota y luego se marchó sin dar la más mínima explicación. Y ella lo odiaba por eso. Y tuvo (tenía) que convivir con su amor por él y su odio reciente y que ardía, como convivían ahora el agua y la sangre sobre la mesa.

Subió su mirada siguiendo el reflejo del espejo gigante que decoraba la pared frente a ella. Su cuerpo le devolvió una imagen más que satisfactoria; sabía que estaba lejos del pensamiento de soledad que sobreviene a todas las relaciones largas, pero aún no podía explicárselo.
Y una idea iluminó su mente. Mínima, pero poderosa a medida que el segundero en su muñeca izquierda seguía su curso. Entonces la dejó crecer. La dejo que la recorriera por completo, desde los dedos de sus pies hasta la punta de sus largos cabellos.
Esa copa, ese pedazo de cristal era lo último que le quedaba de los dos, de cuando eran uno, de un pasado que (ya era hora) debía comenzar a escocer cada vez menos.

Lloró. Lloró y dejó que sus lágrimas cayeran sobre el lavamanos, hasta alcanzar el agua y la sangre que se escapaban por la cañería.

Y se escapó de la copa, de la herida, de los días en soledad y del escozor.
Y al fin, por fin, fue libre.


lunes, 25 de marzo de 2013 |

Una idea...


Esa idea tomó fuerza así como sin querer, como pugnando por romper la superficie de mi mismo, y yo, sabiendo que quería, la dejé hacerlo.
Creció hasta que no pude contenerla más en mí, y tuve que liberarla, hacerla expandir sus ramas hasta que alcanzara el cielo, explotando al fin en miles de brotes y flores blancas como la nieve, pero con un dulce aroma a chocolate.
No podía evitarlo ya y aunque quisiera, era lo que debía ocurrir. Ya nada sería lo mismo. No era un simple número, sino incontables kilómetros los que nos separaban. No eran gotas en el mismo contenedor, no era la otra orilla de un océano, era el otro lado del universo. Un "Big Bang" al que ni estirando los dedos podía tocar.

Esa idea se volvió fuerte como el roble y el hierro, y me volvió frágil como el cristal o un brote recién salido de la tierra. Me empujó contra las paredes de mi mismo sintiendo, a veces, que me asfixiaba el solo existir. Me quemaban los pies de caminar por una tierra tan cálida para tantos y tan fría para mí, con el fuego tan pero tan alejado de mi piel.
Ya no seríamos los mismo, y estaba el miedo de que alguien más tome mi lugar, y que nunca jamás pueda recuperarlo. Sí, había mucho que perder... ¿pero que hay de lo que se ganaba?

Esa idea tomó fuerza así como sin querer...





...y fue sólo comenzar a amarte.
lunes, 18 de marzo de 2013 |

Sudden Inspirata XIII: Colores de madrugada.

La noche es nuestra, la mañana de nuestro sueño tardío. El deseo y los colores rojizos de la aurora que descansan en la curvatura de tus mejillas, mientras la nieve vive eterna rodeando tus lunares. En mis ojos el profundo ocre de las hojas en otoño y el tostado del café reside sobre mi piel.
Y aún así, ante semejante disparidad de colores y sabores, de aromas y sensaciones, logramos una mezcla que se destila en una esencia única. Esencia que el aire que nos rodea evapora, elevándola tan alto como es posible.
Y así el despertador puede atentar contra nuestro sueño, acortarlo o diezmarlo si lo desea, pero jamás podrá quitarnos los sentidos, el uno al otro, ese cielo que los dedos alcanzan justo antes de apagarlo para dormir cinco minutos más: tu piel.
domingo, 17 de marzo de 2013 |

Eterno.

Yo podría hacerte eterno si quisieras. 
Me pregunto hace cuanto construyo tu inmortalidad en mi vida. En las que seguirán.
Si lo pienso quizás ni tengas que pedirlo, que yo ya estaré a medio camino de concretarlo.
Tengo la sensación de que cada palabra hilada en torno a tu vida en mí, a tu ser, a lo que soy cuando estamos juntos, comenzó a enraizarse en todas las pieles que habitó mi alma en vidas pasadas, enamoradas de tu alma en sus múltiples investiduras.    

Yo podría hacerte eterno si lo pidieras... O simplemente volvería a escribir acerca de tu piel para hacer aún más extensa tu ya existente eternidad. Porque solo yo se como pintar con palabras un retrato de tu cara mientras duermes, o de como tu voz se suaviza a medida que se aproxima a mi oído. Si, aunque suene poco modesto, se hasta donde puede llegar -como mínimo- la tinta que sale de mis manos y mi corazón (al menos en lo que a esto respecta).

Yo no dudo en que podría hacerte eterno si me lo propongo; porque dicen que si uno de nosotros, incansables caminantes en palabras, se enamora de cualquier persona de la Tierra, éste mortal se volverá eterno.Y la verdad es que amaría poner el granito de arena de esta vida, para que cuando el sol ilumine las playas de un mas allá no falte uno solo.


Yo podría hacerte eterno si me enamoras... 
Espera. Eso está hecho. 
Mientras escribo estas palabras hay una playa (recorrida y construida) en esta vida, que tiene marcadas las huellas de mis pies, paralelas, imborrables, justo al lado de las tuyas.
jueves, 14 de marzo de 2013 |

Microtexto sobre una luz.

La belleza exterior es una luz efímera que no sobrevive al tiempo. Que llama la atención, sí, pero no llega al más allá... apenas sobrevive a esta vida.
Es por eso que es imprescindible no dejarse obnubilar por ella.
Aplaudo a aquellos que buscan su amor fuera de los límites, de la etiqueta. De esa luz que brilla mucho pero a causa del factor externo (quizás nuestros ojos), no por mérito propio.
De todas maneras creo que la belleza no está siquiera en el interior, sino más profundo, brillando porque sí, así sin más... mientras suena una melodía de jazz armónico y pausado, con una brisa fresca acariciándome el rostro.
martes, 5 de marzo de 2013 |

Olvido.


Desaparecías. No quedaba rastro sobre la faz del planeta de tu existencia... ni un mínimo pensamiento se escondía en lo más recóndito de mi mente.
No quedaban recuerdos, palabras, imágenes. Nada.
Las diez mil fotos juntos, ni los diez mil kilómetros recorridos, no había mensajes ni registros en internet, ni en mi teléfono. No tenía ni cartas ni amigos que te recordaran.
No habías pisado jamás este mundo. Ni en esta, ni en la otra orilla del Atlántico.
Y había algo punzante, como una espina, clavada a fondo en mi pecho que no me dejaba dormir en paz. Algo que me decía que alguna vez había estado completo (quizás en una vida pasada) pero que ahora ya no podía ser así.
Me soltaba de todo, de todos. Me iba tan lejos, por un camino de tierra y barro, caminando, cruzando fronteras, no sabía siquiera si había ya mundo atrás.
Los días y las noches pasaban sin siquiera importarme que había en ellos, era tan insoportable... pero solo me limitaba a caminar, alejarme.
El dolor, de todas maneras seguía ahí, vivo, ardiente, presionando más y más penetrando bajo la piel, a la derecha del esternón.

Me desperté sentado sobre una silla. Y te vi a pocos metros, tu cabeza reclinada sobre una cama blanca tan impoluta como el ambo de profesional que llevabas puesto. Tu pelo entrecano hizo que mi sonrisa mermara.
- Ese al que yo llamo mío solo tiene algunas pocas vetas color ceniza en su cabeza...- me dije a mi mismo.

Un suspiro ahogado con llanto salió de tu boca. Me puse de pie. Camine los cinco metros que me separaban del otro lado de la habitación.
Debía tener unos cincuenta años, seguramente. Pálido como jamás había estado. Era yo. Tendido en una cama de hospital, con tus manos sosteniendo la mía. Llorabas sobre ellas.
Mi yo que estaba de pie no tenía pulso, no recordaba como caminar o como hablar. Quizás hasta hubiera sido inútil.

Y me deje llevar. Sabía que no podía estar en dos lugares en el mismo tiempo, aunque fuera dentro de la misma habitación, en dos planos. Simplemente algo se quebró en mí... y junto con el salto que se da al despertar, y la sensación amarga y dolorosa de un sueño vívido lo entendí. Entendí que es lo que había presenciado en ese momento: el comienzo del olvido.


(N.d.A: siempre me sirvió bajar estos sentimientos a las letras, y por eso mismo lo he dejado plasmado aquí... para volver en un tiempo y ver que sólo ha sido un sueño. Gracias a todos por leer, espero no ponerlos muy tristes... sepan comprender. Un abrazo.)

jueves, 14 de febrero de 2013 |

Todos los días...


Si tuviera que elegir
un día para decir
que te quiero así sin más
sin duda no sería
el 14 de Febrero
porque te he demostrado
que hasta el día de la fecha
no ha habido un sólo día
en que haya claudicado
en esta empresa de amarte.

Si existiera un regalo
al que llamar excelente
para darte en este día,
sería este presente
que con mis manos construyo
para darte la firmeza
de alcanzar esa mañana
que sigue a esta noche
y sin el más mínimo derroche
robar un beso de tus labios.

Decir que te amo no es nuevo, 
pero es muy necesario. 
Decir que te amo es alivio, 
es verdad y es entereza 
de mi corazón que grita 
y mientras tanto palpita 
mil latidos con tu nombre.


p.d: Y como no está de más... para resumir toda esta lluvia de palabras...

QUIERO QUE SEPAS QUE TE AMO, QUE SOS EL PILAR DE UNA VIDA CON LA QUE SIEMPRE SOÑÉ... GRACIAS por seguir aca. Simple y sencillamente vos.
miércoles, 30 de enero de 2013 |

Sudden Inspirata XII: Fogoza Fuerza Fugaz


Fugaz el tiempo
se deshace en mis manos
como granos de arena
que por un vidrio roto
poco a poco se escapan.

El ajedrez de mi vida
se consume y rearma
a gusto y piacere
ante los menesteres
de las almas cansadas,
de los solos caminantes,
de los fogosos amantes
que entre sábanas conspiran.

Y me encuentro aquí parado
ante un tablero de fango,
de arenas movedizas,
mitad hielo, mitad tango
con bailarines ahogados
y con otros aún nadando.

Esta vida que vivimos
noche y día, hasta dormirnos,
que marea con sus vueltas
y sorprende con sus seres
que se unen y desarman
ante los amaneceres,
vale mil monedas de oro
mil millones de lingotes
vale la pena lucharla
hasta que la fuerza se agote.
jueves, 17 de enero de 2013 |

Sudden Inspirata XI: CuidARTE.


Cuidar tu mirada,
tus brazos;
cuidar tu llanto,
tus abrazos;
cuidar tu memoria
del olvido,
del rencor de lo vivido;
cuidar tus pasos únicos
tus pies tan blancos,
cuidar tus añoranzas
tus fracasos;
cuidar tu apariencia,
cuidar de tu reflejo
presente en los espejos;
cuidar cada inconsciencia
que surge de tus labios;
cuidar cada recuerdo
de oro en mis oídos;
cuidar de esos sueños
que escapan por tus ojos;
cuidar de tu aire y fuerza,
cuidar lo tuyo y mío,
cuidar nuestras proezas,
y a nuestra casa llena
de momentos compartidos;
cuidar las ilusiones,
cuidar los corazones,
cuidar nuestra amistad,
nuestros secretos;
cuidar nuestras paredes,
mas firmes que el concreto;
cuidar nuestras almohadas,
cuidar nuestros proyectos,
cuidar aquellas luces
que encienden de a momentos
cuando en fin pareciera
quedar oscuro el cielo.

Cuidar de lo mas bello
que me ha tocado en suerte,
cuidar de ti es parte,
sin duda alguna siento,
de algo mucho más que grande
salido de algún cuento
de hadas, sin princesas
y sin ni un encantamiento.

Cuidar sin escuchar
que entienda o diga el resto
cuidar de aquí a Marte
tu cuerpo y tus deseos,
tu pasado y futuro,
tu presente, todo esto,
cuidar de ti es el arte
mas puro que yo tengo.
Cuidar de ti es cuidARTE
como nadie nunca lo hace,
ni hará ni habrá hecho.


lunes, 14 de enero de 2013 |

Frase repentina I

"El gran error humano es que piensa el doble de lo que debe sentir. Y ese pensar de más lo confunde con el sentir. AMAR, si es intenso, es algo que se debe cultivar y mantener... a capa y espada. Porque amar, al menos para mi, es VIVIR."

(a un gran amigo...)
viernes, 4 de enero de 2013 |

Arder.

Mi camisa tiene un bolsillo al lado izquierdo, sobre el pecho, para llevar junto al corazón los momentos inolvidables al irme de viaje. Para las lágrimas que caen de mis ojos, sean de felicidad o dolor. Para las imágenes de aquellos que hacen que mi día valga el triple y más. Para el amor que encontré frente a las paredes de una muralla y, como la misma, aún sigue firme. Para mis canciones y mis letras, esas que escucho y escribo como en este momento de felicidad absoluta.

En mi bolsillo llevo más que papeles de caramelos, pelusas y algún botón. Llevo caminos recorridos, cicatrices y sonrisas para cuando sean necesarias. Llevo a mi yo de barro y papel, de tinta y sangre.

Porque mi bolsillo izquierdo sabe que es lo que debe hacer: sabe que si su dueño vive, él entonce arde.






(NdA: texto escrito durante el trayecto de vuelta hacia la ciudad, la madrugada del 02/01/2013)