viernes, 23 de noviembre de 2012 |

Con lo que sos

Con lógica
con sentimiento
con esperanza
con desenfreno
con locura
con anhelos
con cariño
con desvelos
con videos
con fotos
con recuerdos
con problemas
con soluciones
con igualdades
con diferencias
con complementos
y con dolores.

Con nuestros rayes
con nuestros celos
con las caricias
con las estrellas
con aquellas costas
con estas costas
con las sierras, el mar y el cielo,
con nuestra gata
y nuestras familias
desde los jóvenes
hasta los viejos.

Con lo que sos
y lo que espero
con lo que enoja
con lo que quiero
con lo que choco
y lo que sueño.

Te amo así,
real y sincero.
lunes, 19 de noviembre de 2012 |

26 años de añejamiento.

Me gusta hacer chistes con que, en realidad, en este hermoso y soleado Lunes de mi vida no cumplo años, sino que alcanzo el aniversario número 26 de añejamiento, así como los buenos vinos que mejoran con el tiempo.

Me gusta pensar, para ser sincero, que uno es como un buen vino; que más que una cuenta regresiva (que todos sabemos dónde termina) la vida es una mejora continua, un progreso, un aprendizaje; que somos una esencia dentro de un recipiente frágil que si es tratada con cuidado y conservada, puede volverse invaluable.

Todos esos ingredientes que se suman día a día al tonel que produce nuestra esencia son indispensables. Los amargos, los dulces, los agrios, los nuevos, los viejos, los procesados y los a procesar. Todos y cada uno nos conforman en un absoluto.

Hoy con 26 años tengo varios logros en mi recipiente, puedo decir que al probar una copa de esta vida que me toca vivir hoy día... el sabor se asemejaría a un estacionado, dulce, rojo y un poco picante (cómo no) vino de un poco más de cuarto de siglo.

No tengo ningún inconveniente en decir mi edad, pero prefiero seguir el cuento, el relato, la producción... me queda mucho tiempo aún dentro de este recipiente, gracias a Dios aún no me he terminado de añejar.

miércoles, 14 de noviembre de 2012 |

Agua que corre

Agua que corre
hacia el infinito,
a un punto entre muchos
que marcan la piel de tu espalda,
los choca, pero no los mueve
los sobrepasa, intenta empujarlos
pero ellos firmes sobreviven
a los embates de las gotas de la ducha.

Y allí aparecen mis besos
como torretas, cañones, tanques
para defender del torrente
esa piel que recubre la carne
sobre tus huesos
la sangre, tu Ser
que se eleva junto a suspiros
en un canto de placer
irremediable
único
exquisito
mio.

Agua que corre
de mis hombros a los tuyos
de tu pecho hacia el mio
y un abrazo fundido
que sigue sellando
este amor de antaño
sin siquiera mermar
este fuego encendido.