viernes, 28 de septiembre de 2012 |

SiempreVERDE.

Lo encierras
lo aplastas
lo dejas
lo lastimas
lo presionas
lo quemas
lo divides
lo maltratas
lo atacas
lo destruyes
lo pulverizas
lo esclavizas
lo apedreas
lo menosprecias
lo envenenas
lo acotas
lo anulas
lo reduces
lo aprisionas...

...pero el brote siempre vuelve.

Y mucho más verde que antes.


He de volver... 
SiempreVERDE. 
Verde así, en mayúsculas. 
Verde hoja, verde alma.
Y me verás volver como un brote
entre la más negra ceniza
entre los escombros más crueles
entre la arena más árida.
Y solo lo podrás ver
desde lejos, desde el alba
porque no podrás crecer
no más, ya no, 
ni siquiera utilizando
las más viles artimañas. 
Juan
lunes, 17 de septiembre de 2012 |

Sommelier

En este momento mis sentidos se encuentran invadidos por varios aromas, todos atrapantes, que hipnotizan y desgarran mi ser evocándome múltiples recuerdos.

El primero desde la cocina, un aroma a caramelo que se cuece sin cesar, desde el horno, cuajando esa preparación que se transformará en un pequeño flan (hecho con amor, como siempre, como los hacía mi abuela).




Luego, un sahumerio de pino, que con volutas de humo blanco se evapora en el aire, compra que hace semanas me atrapó desde un stand. Miles de hojas pasaron frente a mis ojos mientras muchas varas se consumieron durante muchos días.




Mi boca paladea, mientras escribo en este momento, un mate caliente con hierbas, que me llevan sin retorno hacia muchas tardes y madrugadas, en el pueblo y en la ciudad, en donde estuve viviendo antes de venir aca.




Desde mi hombro derecho se arremolina y me abraza un aroma a madera y tinte, donde en sus estantes descansarán libros que piden a gritos volver a ser leídos, y atlas con páginas que viajaron desde lejos para unirse unos y otros. Y luego de tanta lucha, tanta espera, tanto esfuerzo, al fin tendrán su lugar.







Por último desde la cama, traído por el viento que atraviesa la ventana, un aroma a sábanas nuevas que acumulan el perfume de suspiros y silencios, con respiración pausada. Un perfume que me cuesta dejar por las mañanas, a la izquierda de la cama, a la derecha de mi mirada.


En sommelier convertido,
mi olfato devenido
y disfrutar de este mundo
hasta con ojos cerrados
porque hasta aqui he llegado
siguiendo sólo mi instinto
y con aromas yo fijo
el camino elegido
hasta poder retener
la apariencia de esas flores
con sus formas y colores
sus variopintos encantos
que me deshacen el llanto
y me iluminan las sonrisas
en este rostro de hombre
con un niño interno vivo
que de manera incesante
pide a gritos lo acaricien
esos aromas danzantes.

Juan
miércoles, 12 de septiembre de 2012 |

Fluir.

Cuando uno se conecta con su pareja, asi sea con la mas corta y fugaz de las miradas y uno de los dos no se encuentra completamente bien, no se debe pensar en que uno de los dos "contagiará" al otro esta negatividad. Prefiero pensar que más bien resulta ser uno quien cura al otro, simplemente por unirse, de la manera que sea.
Hasta la sonrisa más ínfima puede cambiar un ánimo, un ángulo de visión, dar un enfoque distinto de un estado de ánimo o hasta de salud.
Me gusta pensar en tu pareja como en esa mitad que completa un círculo. Allí dentro todo fluye, y eventualmente lo que entre en él terminará afectando a ambos, lo bueno y lo no tanto.
Por eso, y lo sé por experiencia propia, es que los invito a curarse los unos a los otros, con un beso, un abrazo, una mirada, uniéndose con sus parejas para "compartir energía positiva", salud y tranquilidad, "buenas vibras". Y al mismo tiempo les sugiero (si es que estoy en posición de hacerlo, si me lo permiten) que cualquier cosa o energía negativa que fluya en dirección al círculo, no la dejen entrar ni permanecer en él.

Fluir no es solo correr de un lado hacia otro sin sentido.
Fluir es alcanzar, recorrer el camino de manera consciente.
Fluir es cambiar al paso, transformar, alimentar.

Fluir es conectarse con esa mitad del círculo, que ayudará a que el cauce no merme, que no se contamine, que conserve eternamente el ritmo y la constancia.
Fluir es mantenerse unido, a uno mismo, a quien toma la responsabilidad de compartir energías con vos, en fin... a la Tierra misma.

Juan