lunes, 30 de julio de 2012 |

Un giro completo.

365 días pasaron desde aquella solitaria noche que me subí a un colectivo de larga distancia, para crecer, para llegar mas lejos del horizonte que podía contemplar. Con miedos, con intrigas, ansiedad, tristeza y a la vez alivio. Necesitaba de eso y hacía muchos meses que mi cabeza no paraba de darle vueltas a cada punto y coma de mi vida.
Un giro así, debo decir, no lo hubiera dado si quizás lo hubiera pensado un poco más. Es que uno no tiene que pensarlos, porque si los piensa se le va el tiempo pensando. Uno los siente. Los siente y ya. Y yo sentía que tenía que irme, desprenderme, alejarme para estar más cerca de MÍ.
Si, mucha gente podrá decir que para lograr alcanzarse no es necesario alejarse de todo lo que uno construyó.
Recuerdo que desde comienzo de año, justamente el 1 de Enero de 2011, no podía parar de pensar en que me había estancado. Es feo apagarse de a poco, que todos lo vean y nadie sepa como darte una mano, fingir que todo está de 10 cuando tambalea.
Fue una decisión meditada durante largas noches de insomnio y bastante llorada, la verdad.
Fue arrancarme el corazón, dejarlo sobre la mesa de luz y taparlo con capas y capas de acero para que no se quiebre.
No se si alguien llegará a comprender este sentimiento, porque cada uno lo vive distinto. Y todos, mi familia, amigos y yo hicimos nuestro duelo, a nuestra manera.
Me arrojé en un salto de fé del que nunca tuve conciencia absoluta. Lo que realmente sabía era que SI YO NO LO HACÍA, NADIE LO HARÍA POR MI.
Y lo hice. Y aca estoy. Sentado en el parquet de un departamento que hace un año no estaba en mi vida, en una calle, en una ciudad, a una distancia de la que no había tenido conciencia.

Ruego a Dios que me mantenga en este camino, que las distancias sigan siendo solo una sensación que desaparezca cuando vuelva a sentir los abrazos de quienes están lejos, y que nunca me abandonen quienes hoy en día deciden vivir a mi lado y valoran lo que, con todos mis benditos errores, soy.
Gracias a quienes me cuidan desde arriba y a los que alguna vez me enseñaron a soñar. A mamá por esa empatía y mirada heredadas que me hacen amar de la manera que amo. A papá por enseñarme que uno no nació para rendirse. A mis hermanos por ser cada una de las cavidades de mi corazón, al impulsarme con su apoyo. Al amor de mi vida, por darme una razón para seguir queriendo más y más felicidad en esta vida que nos han tocado vivir (con todas sus circunstancias). A mis amigos por tantos momentos especiales vividos y por vivir.

¿Si soy feliz? SI, porque acepto que este paso me ha cambiado la vida. La mía y la del resto (sin querer), porque hay decisiones que cambian a la gente. Que te hacen dar vuelta 365 grados y no volves a ser el mismo, nunca más.
lunes, 2 de julio de 2012 |

Mural.

Podría crear un mural enorme con todas las fotos que mis ojos capturan día a día en tus manos, tu mirada, de tus locuras y tus lágrimas. De tus palabras y ese amor que tenés por los gatos, de ese beso que entredormido me das cada mañana. De tus dolores de panza, de todas tus ocurrencias.
Podría hacer una pared y no parar de empapelarla, y ni cansarme siquiera, de seguir agregando fotos, de tus pisadas bien firmes, de tus abrazos de oso. De tus caras de dormido, enojado, dolorido, enamorado.
Podría y quiero poder sacar fotos con mis ojos, de todo eso y más siempre que sea tu cuerpo, tu alma y todo el resto, el objeto a retratar.

Juan