jueves, 24 de mayo de 2012 |

Imperativo Natural

Envuelve tus brazos en mi torso
en el tronco de mi cuerpo
aplasta las penas junto con la piel
los huesos, todo lo que quede dentro,
redúcelo a astillas,
enciéndete, con esa llama que escapa
por el borde de tus ojos color tiempo
incendia uno a uno esos pedazos de madera
llévalos a ser carbón
ardiente
mientras la noche se cierra
entre hilos de humo
y volátiles partículas de mi mismo.
Redúceme a cenizas
hazme alimentar el suelo que pisas
ayudame a purificarlo, fertilizarlo
logra que crezca de la nada misma
desde el centro del mundo.
Logra que me eleve sobre miles de ciudades
edificios, puentes, árboles
pulsa desde el centro de tu pecho,
desde tu lado izquierdo
para regar mis raíces lánguidas
débiles de vida
rebosantes de savia
con cada una de tus lágrimas.
Haz de mi un árbol resucitado
un océano de raíces
sobre los pies de muchos
una cúpula interminable
donde aniden cálidamente
cientos y miles de pájaros.
Haz que mis raíces sean firmes
que mis ramas tengan brotes
y que la luz del sol las alcance.

Juan
miércoles, 23 de mayo de 2012 |

3 cosas.

Hace 10 años estaba en el pueblo que me vio nacer. Inocente e ignorante de todo lo que en mi vida estaba por pasar y finalmente pasó.
Me pregunto que haría hoy si me encontrara a ese de 15 años ("para 16", como solía decir).
Era solitario, soñador empedernido, un pichón de escritor que hoy aún no ha roto del todo el cascarón.
Creía que soñar te lleva a donde querés sin importar lo que ocurriera en el viaje. Creía que la música te transportaba hacia lugares impensados. Saltaba a otros mundos escritos en páginas numeradas. Pasaba mis tardes sentado sobre una alfombra mientras mis dedos se llenaban de tinta y callos, y hojas amarillentas de mi entonces muy ilegible caligrafía.
Ponía de mi todo, jugando a ser el que todo lo conseguía, sin trabas ni gigantes que bloquearan el camino.

La vida da por tierra en el camino esos vuelos altos. El aire tiene oxígeno pero tiene ahogos, tiene caídas y raspones. Y hoy, 10 años después, a 1000 km de casa lo tengo en claro. CLARÍSIMO, podría decir.
El adulto (por autodenominarme de una manera), en el que estoy terminando de transformarme, tendría sin dudas muchas cosas para decirle a ese adolescente de 15 años.
Una de ellas es que: "justo cuando dos personas te dan la espalda, aparece una más que te quiere y respeta por como sos". Uno más que habita este mundo de 6 mil billones de seres humanos.
Otra cosa, "el amor llega en la forma que menos esperás". Llega. Te lo encontrás un día cualquiera brillando en una orilla, roto, descuidado o ardiendo a flama viva iluminando un pasaje oscuro de tu vida. ¿El momento? El indicado, ese que nunca nadie podrá decirte cuando es, ni siquiera alguien que jure y perjure puede ver el futuro.
Y por último, aunque la lista en 10 años se extiende volviéndose interminable, "no hay que menospreciar JAMÁS lo que se tiene". A esa edad uno no comprende la magnitud de lo que posee, de todos y cada uno de esos pequeños tesoros en forma física, espiritual, sentimental y vivencial que la vida tiene.

Hoy con 25 años (para 26, je) puedo decir que tengo, quiero, valoro y me esfuerzo... a pesar de las distancias, de los raspones, de las quejas, de esas 24 horas que día a día parecen escaparse como arena entre los dedos.

Así que si algún día tengo la chance de reencontrarme le diría: "hagamos intercambio... recordame 3 cosas y yo te diré otras 3".

Al fin y al cabo reciclarse, reinventarse y aprender de uno mismo nunca está de más.

Juan
jueves, 17 de mayo de 2012 |

Bitácora Informativa de un Escritor Beta

He notado que en estos últimos meses, sobre todo en las últimas semanas, he dejado de lado todo este asunto de la escritura, aún cuando tengo textos por subir.
No es porque no tenga un poco de tiempo para ello, así que poco a poco se me van acabando las excusas. De todas maneras he retomado la edición del formato digital de La Esfera de las Cenizas 2, así que con un poco de suerte, y perseverancia claro está, estará disponible antes de que termine Mayo.
(N.d.A: ...ni que la estuvieran solicitando de todas las editoriales, ¿no?).

También tengo proyectos por terminar. Un concurso internacional de Novela Negra al cual presentarme de una vez por todas en Septiembre y la tercera y última parte de La Esfera (que tiene una sola hoja, palpitando apenas con vida, haciéndome sentir la culpa de no continuarla).

Hoy mientras andaba por la calle pasé por una librería y vi cuantos títulos y autores nuevos hay. Portadas muy interesantes y con historias prometedoras... y también caí en cuenta de que la única manera de que mis proyectos lleguen a los estantes y vidrieras (o a las pantallas chica y grande -soñemos tranquilos-) es escribir, escribir y seguir escribiendo.

Tengo que leer y escribir más. Y aunque no sea fácil mantener la constancia, será cuestión de poner voluntad. QUE DE ESO SI QUE ME SOBRA...

Veremos que tal me va en el camino. Por ahí nadie ve interesante este posteo, quizás me sirve de recordatorio cuando ande por campos lejanos y sepa QUE DEBO HACER.

Gracias por leer y releer algunos de mis textos (el contador de visitas me indica que siguen pasando por aca aunque las telarañas se multipliquen mas que las letras).

Espero pronto traerles mas novedades.

Juan

viernes, 4 de mayo de 2012 |

Lo que hemos conseguido

Lo que hemos conseguido
tiene paredes blancas
y un par de plantas,
le hacen falta algunas luces
y quizás un balcón.
Pero estas vos, pero estoy yo...
y el sol que tanto soñamos
entrando por la ventana.

Lo que hemos conseguido
esta cerca de dos plazas,
un gimnasio y una cañada.
Y aunque esté lejos de casa,
y de esa gente tan preciada,
que todos los días
y a toda hora se extraña,
valió y vale la pena
al despertar por las mañanas.

Lo que hemos conseguido ha costado.
Cuesta. Costará.
¿Y que mas da?
Si aún en la distancia
ellos nos quieren felices
manteniendo lo que entonces
eran sueños y matices
de color verde esperanza.

Lo que hemos conseguido
hoy florece con las plantas
que cada día mas grandes
mas firmes, verdes y fuertes
se ven desde nuestra ventana
tomando la luz del sol
que oxigena la sala.

Lo que hemos conseguido
hoy, confieso,
no lo cambiaría por nada
porque ha costado sangre
sudor, esfuerzo y lágrimas
y volvería a buscarlo,
a vivirlo, a conseguirlo,
solo para sentir toda esta felicidad
en mi pecho acumulada.

Juan