martes 27 de diciembre de 2011 |

Lecciones de vuelo.

Irme de nuevo a la ciudad luego de pasar poco poco más de un día en el pueblo por Navidad, me dejó 13 horas para pensar y repensar muchas cosas.
En la segunda mitad del año mi vida dio un giro bastante importante y decisivo. Mi familia siempre estuvo aquí -donde sea que esa palabra se refiera- como el primer día, dándolo todo por mí y, tardando más o menos, siempre confiando en que lograría mis objetivos.
Recuerdo haberme sentido en Febrero el pichón rebelde del nido. Ese que no importa cuantas advertencias se le digan, se arrojará sin pensarlo (en apariencia) dos veces. Y bueno, confieso que a veces no puedo evitar pensar que soy egoísta o injusto. Es la contínua discusión entre mis alas y mi pico.
Pero la verdad es que ya me lancé hace rato y, aún dando tumbos, estoy volando.

¿Qué por qué elegí volar lejos del nido?
Porque confío en que las lecciones de vuelo que me dieron fueron, son y serán las mejores que un pichón atontado, testarudo y soñador como yo jamás podrá tener.

Juan

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Sabia respuesta a una gran pregunta que resonará en mi cabeza los 365 dias al año...

porque jamás, jamás procuré volar lejos del nido sin regresar a él antes de la treintena...

soy un polluelo de alas quebradizas con miedo e inseguridad, que necesita de sus padres pq ellos le necesitan a el tb.

El amor es algo muy especial, que no te sorprende todos los dias a la vuelta de la esquina, te cambia, te marca, te redefine, te ayuda a conformar LA UNIDAD que fuistes una vez.

Ese mágico impulso (aunque suscite alguna que otra carcajada o suspiro)me llevará a cruzar ni mas ni menos que 10.000 kilometros hasta vos, Angelos.


Una década de aprendizaje intensivo, para encarar el proyecto más grande de mi vida, porque sé que lo vales, porque sé que lo valemos.

Porque te AMO y serás lo mejor que me pueda ocurrir en Esta Vida.


Mau.(feliz de que tan solo estemos a 23 dias de ser UNO otra vez.)