entre mis trazos desgarbados en cursiva,
pelo castaño enrulado
encrespado desde bajo hacia arriba,
piel de niño, ojos de nuez
inocencia en sus rosadas mejillas,
manos grandes, torso corto,
anchos hombros, risa esquiva,
piel bien blanca,
pecas muchas,
lunares que esconden un mapa
de alguna isla perdida.
Y cuando sus labios se curvan
en una media sonrisa,
o descubro todo el Edén
con una sola caricia,
me siento en verdad alcanzado
por un haz de luz candente
que entre las nubes anida.
El sueño está pronto a cumplirse,
tanto que parece mentira,
pellizcarme ya no es necesario
llega la recompensa tuya y mía
por los sacrificios y la espera
que tantos llantos tenía
en su seno, entre sus noches
con sus incontables días.
Me vuelve el alma al cuerpo
y todos aquellos suspiros
que la distancia obliga
a mantener en el aire
atrapados, sin descanso
para evitar la caída.
Gracias por ser, alma errante
aquella más atraída
hacia este, tu servidor
que tantas ganas tenía
de poder decir "soy tuyo"
y sacar de mi los miedos
y alcanzar otras orillas.
Me diste fé y esperanzas
que yo creía perdidas;
gracias por ser,
simplemente
mi razón y mi energía;
gracias por ser,
dulcemente
mi mitad en esta vida.
Juan

1 comentarios:
Muy inspirado.
Besos
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