sábado 5 de noviembre de 2011 |

De otro planeta.

...y das vueltas y vueltas, encajando en tu cama como la horma de un segundo zapato izquierdo encaja en un pie.
Ves la pared, el techo, te aprendes cada palmo de cielo raso y hasta los pliegues de las cortinas.
De nada sirve reescuchar en tu cabeza palabras cercanas en el tiempo, pero lejanas a tus oídos.
Nadie es profeta en su tierra... y yo que me lo creía. No soy santo ni mártir, pero así no juego mis cartas.
Me sentía sapo de otro pozo, y me descubro en este insomnio caminando en otro planeta.
Uno aquí, otros allá. Cada cual en su lugar. Cada quien sigue a quien quiere seguir, pero hay cosas, lugares y posiciones que se respetan o se respetan.

Y lo peor de todo, es que luego de escribir estas palabras estoy tan calmado como un cable pelado enchufado a 240.
En 4 horas me levanto... y mis ojos no se van a cerrar. No se cuantas veces respiré hondo en tan poco tiempo...ya he perdido la maldita cuenta.

Juan