sábado, 26 de noviembre de 2011 |

Arropados.

Arropado deseo estar en una lluvia de verano
por los brazos que una vez me han arropado
inconsciente de este mundo tan humano
que hasta veces uno se olvida de cuidarlo,
y entre llantos y calores que se cuelan
mas allá de esta piel que has tocado,
hoy espero que aparezcas por la puerta
y me des ese, tu abrazo, tan deseado.

Se me da por reflejarme en las ventanas
de mi casa con las luces apagadas
y oír mil y un sirenas desde fuera
chapoteando entre estas calles siempre llenas
de mil coches con sus luces encendidas
y sus almas manejando con sus penas
con sus mentes y sus ojos bien abiertos
esperando ver personas especiales.

Y de pronto solo quiero una caricia
en mi mejilla sentir suave al tacto
que desarme estas mis lágrimas que no avisan
y caen firmes y ardientes hacia el piso.
Es por necesitar esa brisa
que de tu boca sale de prisa
que tu corazón ha purificado
y se acerca a mis oídos esperanzados.

Arropados en una noche cualquiera
siendo dos piezas que siempre
en este mundo partido
han de encontrar el camino
para acoplarse, valientes
aunque la gente no crea.


p.d: que de repente me salga todo esto del pecho, con los ojos húmedos, y cuando ocurre lo que ocurre quizás no tiene explicación ...esperen. Sí, si la tiene.
Juan
jueves, 24 de noviembre de 2011 |

Alcanzarte.

Alcanzar viñedos fértiles y extensos
con sus variados sabores tan intensos,
recorrer verdes colinas
y ríos color azul marino,
noches frescas de verano
primaveras con sus pájaros,
veredas con sus asequias
despertares con los jugos
que las naranjas obsequian.
Alcanzar una casa lejana
un barrio simple
gente que sabe como tratarte
abrazos sinceros
sonrisas bien cálidas
mil besos furtivos
las cómplices miradas...

...todo eso y tanto más,
es alcanzado al instante
cuando mis dedos alcanzan
el blanco de tu piel brillante.

Juan
miércoles, 16 de noviembre de 2011 |

Sudden Inspirata VI: Vida.

Letra imprenta de doctor
entre mis trazos desgarbados en cursiva,
pelo castaño enrulado
encrespado desde bajo hacia arriba,
piel de niño, ojos de nuez
inocencia en sus rosadas mejillas,
manos grandes, torso corto,
anchos hombros, risa esquiva,
piel bien blanca,
pecas muchas,
lunares que esconden un mapa
de alguna isla perdida.

Y cuando sus labios se curvan
en una media sonrisa,
o descubro todo el Edén
con una sola caricia,
me siento en verdad alcanzado
por un haz de luz candente
que entre las nubes anida.

El sueño está pronto a cumplirse,
tanto que parece mentira,
pellizcarme ya no es necesario
llega la recompensa tuya y mía
por los sacrificios y la espera
que tantos llantos tenía
en su seno, entre sus noches
con sus incontables días.

Me vuelve el alma al cuerpo
y todos aquellos suspiros
que la distancia obliga
a mantener en el aire
atrapados, sin descanso
para evitar la caída.

Gracias por ser, alma errante
aquella más atraída
hacia este, tu servidor
que tantas ganas tenía
de poder decir "soy tuyo"
y sacar de mi los miedos
y alcanzar otras orillas.

Me diste fé y esperanzas
que yo creía perdidas;
gracias por ser,
simplemente
mi razón y mi energía;
gracias por ser,
dulcemente
mi mitad en esta vida.


Juan
lunes, 14 de noviembre de 2011 |

Limbo.

Entre la niebla, húmeda. No se que me pasó. No se qué me golpeó. Sólo se que lo último que sentí fueron mis pies levantándose del suelo bruscamente; y un borrón azul que me alejó de donde estaba.
Dos segundos después, comencé a sentir muchos pasos que llegaban hacia mí y...
¿un borrón azul? ¿eso me impactó? Azul... un borrón azul igual a...
Escuché pasos que se acercaban y no... no podía moverme, ni abrir los ojos. Tenía los ojos cerrados pero veía la niebla igual. Esta misma niebla que veo ahora mismo. ¿Dónde estoy?
Me pongo de pie. La niebla es tan espesa que apenas puedo ver debajo de mi cuello. Me toco la cara, acerco bien cerca las manos a mi cara, a mis ojos.
¿Estoy vivo? ¿estoy muerto? ¿Dónde estoy?
Lejos, muy lejos, llegan ruidos de... ¿ambulancias, quizás? Se escucha un tumulto de gente, alguien que los aparta bruscamente. Mi brazo izquierdo se levanta en la niebla, solo. Siento como si alguien me estuviera tocando, pero no hay nadie ahí. Mi mano se cierra y siento un calor... la niebla se disipa, un poco; mis ojos se cierran, siento presión sobre mis brazos, mi torso y mis piernas (alguien me está cargando). A mi lado alguien más llora. Es como un aullido de un perro humanizado. Ya escuché ese llanto una vez. Sí. Es ESE llanto... pero ¿de quién era? Un flash aparece ante mis ojos: lámparas de techo redondas, parejas una detrás de la otra, blancas, inmaculadas iluminan un pasillo y hay gente a mi alrededor. Siento como me mueven y me llevan. Tengo algo sobre mi boca y mi nariz.
¿Quiénes son? Quiero dormir.
Quienes me llevan cruzan un umbral con puertas blancas. ¿Qué está pasando?
Cierro los ojos. La niebla vuelve a aparecer. Y camino. Un impulso me lleva a caminar.
Camino hasta que aparece una mesa redonda y cuatro sillas a su alrededor, todas blancas, como fundiéndose con la niebla. ¿Qué está pasando?
Tres personas están esperandome ahí para tomar asiento. Un hombre con un delantal de médico gris, gris color frac, color traje, color seriedad. Una mujer con una sonrisa muy dulce, con un traje exactamente igual, con su delantal de enfermera, de un color rosado; y un tercero vestido igual a los otros dos, pero blanco, inmaculado tal como las sillas, la mesa... y la niebla que nos rodea ahora a los cuatro.
Me veo: resulta que si tengo cuerpo. El color de mi piel resalta ante lo blanquecino del alrededor.
- ¿Quiénes son ustedes?
El hombre de gris contesta:
- ¿No es obvio?
La jovencita agrega:
- ¿Por qué tiene que ser obvio? Está confundido, ¿no?
El primero lanza una mirada casi ácida a la mujer, y ambos se quedan callados.
El tercero con un aire más serio, y sabio a la vez, me pide que tome asiento. Su voz es hipnótica y me siento profundamente atraído por ella.
Me siento. Los miro, y la mujer de rosa toma la palabra.
- Éste aquí a mi izquierda, de gris, es la Razón. Yo te diría que no te metas mucho con él. Es un as de la lógica. Éste aquí a mi derecha, es lo Inexplicable. El jardinero contínuo de todo esto que estás vivenciando en este momento. Y yo, por último, soy el Corazón. Los sentimientos.-

Mi cara debe haber demostrado una expresión... una enorme, enorme expresión de pérdida. Creo que se notaba demasiado la incredulidad.
Los tres coincidieron en la mirada esta vez. Y fue lo Inexplicable el que tomó la palabra:
- En este momento ellos dos no te pueden ayudar. Si piensas desde el lado de la Razón, solo te dolerá la cabeza; si piensas del lado del Corazón no encontrarás manera de explicar eso que sientes en este preciso instante en el pecho.
Era atemorizante la manera en que leía mis pensamientos.
-Somos parte de tu ser. Del de todos, en realidad. Sólo que este espacio lo hemos creado para tí en esta ocasión. Los tres inspiraron profundamente. Un olor a lavanda se extendió por todo el lugar.
- Yo lo hice. -dijo el corazón-. A traves de tí... se lo mucho que te calma ese aroma.-
Me sentí aliviado de alguna manera. Y un pensamiento entró en mí.
Será que el cielo tiene el aroma que uno desea que tenga... ¿no es así? Y ese aroma a mi me calmaba mucho.

- Estás aquí, en medio de un puente. Estás entre un lugar y otro. Estás en el Limbo.-
La Razón dijo eso como quien comenta el hecho más obvio del mundo. De alguna manera me sonó lógico lo que decía.
- ¿Estás triste? -dijo el Corazón-. No deberías estarlo. Aún no estás muerto. Hay chance de que vuelvas.-
Mis manos, que reposaban sobre la mesa estában a su alcance y ella tocó una de ellas con sus manos, suaves al tacto. Cálidas. Y tuve otro flash ante mis ojos. Los cerré como involuntariamente y sentí una mano cálida. La misma mano cálida de antes cerrándose con la mía.
Ese toque... ese toque... ese toque.
- Van a haber cosas que jamás vas a entender y cuestionarte no servirá absolutamente de nada. Tienes que entender que van a haber cosas que ninguno de mis dos colegas aquí al lado pueden explicar; y que simplemente tendrás que aceptarlas.
El hombre de blanco hablaba y con su voz hipnótica me sacó del trance hipnótico en que me encontraba.
- Amigo mío, entiende que hay cosas que van más allá de tí y tienes que aceptarlas. El Corazón te ayudará porque tienes mucho arrojo, la Razón te ayudará para conseguir razones... y yo simplemente cubriré todo lo demás. Siempre te has sentido atraído hacia lo Inexplicable. Y sabes que si quieres puedes conseguir las respuestas que buscas. Fortalece tu corazón, consigue las razones que necesites y ven a conquistarme. Tenés que seguir adelante... TENÉS que seguir adelante. Y confía... has llegado lejos, pero aún puedes llegar mucho más. Espero volvamos a vernos.-
La Razón me dirigió una mirada y un asentimiento con su cabeza. Lo Inexplicable me tendió su mano, me dio la mano... y el Corazón volvió a tomarme la otra mano. Hubo un flash, como las veces anteriores.
Una máquina a pocos centímetros de mi cabeza hacía un beep contínuo.
Comencé a sentir como bombeaba el corazón que tengo en el pecho. Comencé a sentir como mi cuerpo se estaba despertando.
Mi visita al Limbo había terminado.

(...)

Me incorporé de golpe. Mi almohada estaba caída al costado de la cama. Vivo. Vivo y sano. Sin accidentes, sin llantos ni golpes. Aún recordaba las palabras que lo Inexplicable me había dicho.
¡Dios! Qué vívidos pueden ser mis sueños a veces. Y más allá de todo lo que me quedó en claro de las palabras de mis tres profesionales, me quedó una duda.
¿Será que el Limbo y el Cielo.... huelen a lavanda?

Sudden Inspiration del 16/01/2011, 20:16 hs, en Bahía Blanca

Juan
sábado, 5 de noviembre de 2011 |

De otro planeta.

...y das vueltas y vueltas, encajando en tu cama como la horma de un segundo zapato izquierdo encaja en un pie.
Ves la pared, el techo, te aprendes cada palmo de cielo raso y hasta los pliegues de las cortinas.
De nada sirve reescuchar en tu cabeza palabras cercanas en el tiempo, pero lejanas a tus oídos.
Nadie es profeta en su tierra... y yo que me lo creía. No soy santo ni mártir, pero así no juego mis cartas.
Me sentía sapo de otro pozo, y me descubro en este insomnio caminando en otro planeta.
Uno aquí, otros allá. Cada cual en su lugar. Cada quien sigue a quien quiere seguir, pero hay cosas, lugares y posiciones que se respetan o se respetan.

Y lo peor de todo, es que luego de escribir estas palabras estoy tan calmado como un cable pelado enchufado a 240.
En 4 horas me levanto... y mis ojos no se van a cerrar. No se cuantas veces respiré hondo en tan poco tiempo...ya he perdido la maldita cuenta.

Juan