jueves, 29 de septiembre de 2011 |

Ser grande.

Cuando era chico... quería ser grande.
Ahora que soy grande... a veces suelo pensar en lo fácil y divertido que era ser chico.

Recuerdo al instante siguiente que en las clases de Psicología de la cursada, las profesoras hablaban de que cuando el humano se ve envuelto en problemas adopta, mentalmente, la posibilidad de acercarse al seno materno, a la paz, la despreocupación y la seguridad de que no somos los responsables de nuestra vida.
Pero, oh caramba, mis queridos compañeritos crecidos de esta hermosa experiencia de vida... lo somos. Somos responsables y tenemos que hacernos cargo de ella.
Entender que estamos en ella para vivirla y no para sufrirla es algo que nos cuesta (yo tengo tantos días insoportables como el resto -o quizás más, por mi manera de ser-), y a veces pareciera que todos los días del almanaque son Lunes de resaca, ¿no?.

Es muy difícil salirse del camino seguro. El útero está ahi cerquita, y aunque ya no quepamos en él seguimos llorando como bebés, incontrolables, juntando brazos y piernas en posición fetal para liberar todas esas lágrimas que parece no pararán jamás de salir.
Los problemas atacan de manera muy individualista. Algo que para mí no es tan importante, para alguien más puede ser muy difícil de entender o superar y viceversa. Nuestras experiencias vividas son nuestra defensa -y nuestro punto débil al mismo tiempo- y está claro que superarse es una tarea solitaria (aunque acompañados por tal o cual persona hace que pese mucho menos).
Creo que es importante ver a los problemas como aprendizajes. Como sombras a vencer, como enemigos que solo esperan probarnos, sea para vencernos o ser vencidos.
Uno debe entender que si está teniendo determinado problema, puede utilizar todo ese bagaje que trae consigo en su vida y encararlo. No creerse ni más pequeño ni más imponente... no subestimar lo que pasa, ni sobrepreocuparse. Sino ponerse a la misma altura del problema... SER TAN GRANDE como el problema mismo, y OCUPARSE de él.

Hace días que quería escribir esto, y lo estuve revisando mucho en mi cabeza antes de pasarlo al texto. Hace 2 meses que estoy lejos de mi familia y el gran grupo de mis amigos, y me moví de allí con un fin que es ambicioso, pero que solo intentándolo y saliendome del "útero" creí poder conseguir.
Hoy mismo comienzo una nueva etapa, ascendí otro escalón más para alcanzar todo eso que tanto deseo.
Las críticas y los opinólogos pueden estar a la orden del día, pero quizás todo ello es parte del problema, de eso que hace que esta experiencia de vida sea más productiva.

SER GRANDE es lo que siempre quise... y ahora que lo tengo, ahora que lo soy... me estoy OCUPANDO de ello. Porque es mi vida, y creo que seguro y llorando malos tragos no llegaré a ningún lado.
SER GRANDE entonces significa aceptar los tintes de la vida, arriesgarme, recordar que equivocarme es una opción, pero al mismo tiempo no dejar de luchar por lo que quiero; ser constante con lo que digo y hago, pero sobre todo entender que estoy en un mundo que solo podrá saber si fallo o tengo éxito... cuando ocurra.

Juan
martes, 27 de septiembre de 2011 |

Sudden Inspirata IV: Antidotal.

Volátiles las vorágines de sus aromas
endulzan tus oídos como sirenas
confunden tus certezas y verdades
derrumban una y todas tus represas
reclutan tus peores pensamientos
atacan tu confianza y entereza
se linchan entre ellas, seduciendo
a tus ojos, tus sentidos
tus pasos, tus latidos
intentan derrocar tus ilusiones
ensucian con mil mierdas tus pasiones
personas que te pierden en el tiempo
sombras que esconden a Morfeo
del alcance de los dedos de tu almohada.

Caen las caretas por doquier
declinan las sonrisas de alquiler
y finalmente la vida deja ver
a aquellas pobres almas en desgracia
que no tienen mas cosa por hacer
que meterse en la vida de otras almas,
comentar con total y vil cisaña
tejiendo telas pegajosas, cual arañas.

Y luego de mil horas yo sonrío
sabiendo que ya no quedan desvaríos
que conozco a quien camina entre calañas,
injurias, falsedades y que engañan.
Sonrío porque puedo y porque entiendo
sonrío y miro el cielo esperanzado
y sus acciones poco a poco decayendo
mientras las mías se alzan sin descanso.

Juan
#antidotal
sábado, 24 de septiembre de 2011 |

Escalador.

Conozco la montaña y su cima,
la he visto en mis sueños,
mis fantasías,
y bastantes de mis realidades.
Conozco la soga
su material,
y sus puntos débiles,
justo donde si presiono puede cortarse.
Conozco mi fuerza de voluntad,
la fuerza de mis brazos,
y la fuerza de todo aquello
que he dejado tras mi espalda.
Siento el arnés apretando mis caderas,
el sudor en mi frente,
siento la lengua ya seca,
siendo la mirada furtiva
penetrante y cisañera,
expectante, negativa
de los buitres esperando mi caída.
Me balanceo, colgado,
a muchos metros de altura
precipicio a la espalda
enfrente rocas puntudas,
mis manos bien enguantadas
llenas de polvo y raspones
que desmuestran que he movido
mi cuerpo las cuatro estaciones
varios metros
tantos riscos
solo por tomar decisiones.
Y la cima sigue ahí
se que está y se que en mi vida
la alcanzaré si no me rindo
lo conseguiré algún día.
Tiene nombre y apellido
mi bandera desteñida
que algún día
siento próximo
erguiré en un mastil, altiva.
CONFÍO EN MÍ EN MI META
CONFÍO EN QUE TODO OCURRE
TODO LLEGA, TODO PASA Y TODO
ABSOLUTAMENTE TODO
LO CUMPLIRÉ PIZCA A PIZCA
porque mi corazón escala
y si cayera algún día
se que volará planeando
hasta alguna roca salida
para seguir escalando
hacia la victoria de mi vida.

Juan
lunes, 19 de septiembre de 2011 |

En cualquier idioma...

"You're the fire and the water,
the light and the darkness,
you're my strengh and my weakness,
you're my friend and my lover.
You're my glowing treasure
in a growing world of lonelyness
You are you and your mine...
and I thank God for that."

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Eres el fuego y el agua,
la luz y la oscuridad,
eres mi fuerza y mi debilidad
eres mi amigo y mi amante.
Eres mi tesoro más brillante
en un mundo de creciente soledad.
Eres tú y eres mío...
y por ello agradezco a Dios de verdad.
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(Sudden Inspiration 19/09/2011)

En cualquier idioma... tuyo.
Juan
martes, 6 de septiembre de 2011 |

Lejos.

Ahora mismo estoy sentado en una cocina, de un departamento, en una ciudad muy lejos de donde alguna vez, en una cama, fui concebido. Y mucho más aún de la cuna donde pasé mis primeros días, la cama que me vio crecer y soñar, tener pesadillas y abrazar a varios peluches.
Y todavía más alejado estoy de aquella habitación que me vio dormir, pasar noches de insomnio y conseguir abrazar a la persona que más amo en el mundo mientras lo miraba a los ojos. El que, hoy en día, tengo a 9008 kilómetros exactos, desde los pies de mi cama hasta la orilla de su ventana (y de su cama).
Lejos estoy de muchos lugares y personas en mi vida. Y todo lo que me quedan son momentos. Siempre quedan los momentos.
Hubo muchos que luché por dejar atrás... otros simplemente se me escurrieron entre los dedos sin poder evitarlo.

Elegí. Elegí cada momento de mi vida desde que tengo conciencia.
Hace casi 13 años que escribo: la máquina de escribir en casa de mis viejos es fiel testigo de ello.
Un día simplemente deje de ir a las clases de fútbol.
Otro, asi sin más, comencé a hacer teatro.
Un día me fui del colegio secundario, harto de muchas personas y situaciones.
Otro volví, porque mis viejos me prometieron que pronto pasaría. Y así fue.
Un 16 de Diciembre del 2008 le confesé a un gran amigo que estaba perdidamente enamorado de un hombre.
Ese 30 de Diciembre le prometí a ese hombre que haría lo que sea para que recupere su felicidad, porque ser feliz no es algo que se le pueda negar a las personas. Amar ayuda a ser feliz, y yo no sé amar a medias... no se puede amar a medias (mis viejos me lo han demostrado así, todos los días de mi vida).

Estoy lejos de ser quien fuí siquiera hace un mes atrás.
Elegí ser escritor, soñador y esperanzado. Elegí luchar por el amor que un hombre me hizo (y hace) sentir. Elegí irme a una ciudad muy lejos de mi pueblo, de mi cama, de la matriz donde crecí durante 9 meses... porque quise. Porque creí y creo que estos son los pasos que debo dar y quiero dar. Porque de eso se trata la vida (o al menos la mía). De no ser hipócrita, de ser auténtico con cada paso... de temer cada paso que doy pero aún así darlo (sobre todo si encuentro una razón fuerte para hacerlo).
No estoy predicando el ejemplo ni criticando a nadie, solo descargo acá, con palabras, lo que siento. Porque yo elegí (y descubrí en el camino de mi vida) que se me daba mejor el escribir, el expresarme de esta manera, más que las matemáticas; preferí siempre el preguntar "¿y vos qué soñas alcanzar en tu vida?" más que "¿cuánto cobrás por mes?".

Estoy lejos de ser lo que muchos esperan de mí. Hasta quizás este lejos de lo que alguna vez creí podría llegar a ser. Pero no me arrepiento. Tampoco me arrepiento de estar llorando ahora, mientras escribo estas palabras. Porque soy auténtico. Soy real.
CREO QUE PUEDO... Y SE QUE PUEDO.
Quizás alguien lea esto y entienda que en el mundo de hoy en día soy un bicho tan raro como imbécil. Algunos creerán de mi lo peor y otros simplemente estarán secándose las lágrimas en este momento.
Una bitácora como ésta solo puede ser escrita desde lo más hondo del pecho, y a quien le llegue hondo, comprenderá. Y si no es así entonces lamento no haberles traído la gallina de los huevos de oro. Me desvié del camino en donde todo el mundo iba detrás de ella, porque los troncos caídos y las piedras que todo el mundo arroja a las orillas, servirán en cualquier momento para construir las bases de MI REALIDAD.


Juan