jueves, 18 de noviembre de 2010 |

Peldaños Finales XI: 24 horas antes

¡Quién pudiera alejarse del espacio y el tiempo por un instante, y poder materializarse a gusto y placer donde le plazca! ... Y si pudiera, ¿valdría la pena?

Como en las películas que empiezan mostrando el final, pero la historia se desarrolla con respecto a lo que llevó a ese desenlace.
Se haría larguísimo describir un preludio de lo que está por ocurrir, así que declino la idea de hacerlo, y también la de espiar el futuro.
Esperé (y espero) durante mucho tiempo. 24 horas antes estoy de pie, aún peleándola y con el corazón latiendo a mil...
24 horas antes ocurre esto. 24 horas antes he llegado tan lejos como nunca antes. Sólo 24 horas antes.

Ángelos
miércoles, 17 de noviembre de 2010 |

Peldaños Finales X: Testimonio escrito

"If you make a promise to yourself, you have to keep it, no matter what"
(Si te haces una promesa a tí mismo, tienes que cumplirla, sin importar lo que ocurra.)

Desde el finde que no ando con el ánimo al 100%, y esta frase se me viene constantemente a la cabeza, es mi motus propio, mi motor, la columna vertebral de mis deseos y mis sueños.
Que la gente te decepcione, te defraude, no cumpla... no tiene comparación a lo triste e inaguantable de decepcionarse, defraudarse o no cumplir con uno mismo.

Tengo una memoria de elefante -para bien o para mal- y la uso. La uso para repetirme día tras día mi objetivo a cumplir... no matter what... sin importar lo que ocurra.
Que quede el testimonio escrito, para el futuro:
NO ME VOY A FALLAR A MI MISMO.

Ángelos
martes, 16 de noviembre de 2010 |

Peldaños Finales IX: Soporte

Hace muy poco, por consejo de mi vieja, he incursionado en la jardinería como catársis para mis locuras.
Debo confesar que lo que se siente al cuidar plantas, ensuciarse con barro hasta los codos, trasplantar, ver como crecen (o tardan en hacerlo) no parecía cosa de otro mundo... pero sin dudas tiene su magia.
A lo que voy es que, en todo este tiempo descubrí que algunas plantas necesitan de "tutores", varillas que ofician de soporte para evitar quebrarse y poder seguir creciendo.

Anoche, cuando la lluvia ya había parado... tuve la invitación de uno de mis señores amigos (con mayúsculas) para tomar un café de a 4, como hacía rato que no ocurría.
Me permití una pausa de 2 horas y, luego de pasar por el kiosco y comprar 4 deliciosos chocolates, me dirigí al encuentro.

Y un par de minutos más tarde los tenía ahí, frente a mí... y mi voz medio lloraba, medio hablaba... agradeciéndoles. Y uso este medio para lo mismo, porque aunque tengo amigos que han estado... ellos lo han hecho de una manera más profunda (sin desmerecer a los otros).
Estoy hace rato en este camino y anoche, porque tenía que ser, me dí cuenta que una enorme parte de mi fuerza para lograr todo lo que estoy por lograr, reside en ellos. En sus manos tomándome la mía, en sus consejos, en su paciencia para conmigo, para con mis descuidos...

Sin duda no estaría donde estoy si estuviera solo, no estaría donde estoy sin el apuntalamiento de esos tutores, tan pero tan importantes para mi crecimiento... mis queridos y tan especiales amigos.

Ángelos
lunes, 15 de noviembre de 2010 |

Peldaños Finales VIII: Cama sola

Los pliegues de mis sábanas me reclaman por vos.
Las terminaciones en la madera amenazan con opacarse, y la lámpara en mi mesa de luz me susurró que me dejará en completa oscuridad, hasta que pueda iluminar el brillo de tus ojos cuando me miren.
Mi almohada se siente incómoda, ajena, como perteneciente a una habitación externa a la casa, a la ciudad misma.

Mi piel se eriza más a menudo, expectante, y mi espalda necesita de una mano que la alcance un amanecer cualquiera.
Mis oídos saben que tu susurro oficiará de despertador un día pronto a ocurrir, tan próximo como nunca antes.

No quiero seguir padeciendo este insomnio solitario.
Mi cama está sola ...y todo alrededor se queja de ello.



Ángelos
domingo, 14 de noviembre de 2010 |

Peldaños Finales VII: En el aire

Hoy Domingo me desperté a las 7 am, y afuera llovía.
Usualmente duermo muchísimo y muy profundo, más aún cuando llueve de la manera constante y melodiosa que llovía hoy.
Distinto es este día, sin dudas.
En cuanto abrí los ojos, y poco después de que éstos se acostumbraran a la penumbra de mi habitación, mi mente se llenó con pensamientos con sabor a cuenta regresiva.
Son varias las cosas que tengo que hacer esta semana (y dormir dudo que sea una de las que pueda, no al menos como regularmente lo hago).

Hoy Domingo me desperté a las 7 am, y se muy bien porqué. Es por esa sensación de tener la mitad de tu alma en el aire. Y hasta que no toca tierra firme no estás tranquilo.
Será que no me siento seguro si no soy yo el piloto del vuelo (con o sin alas a la espalda).

Un viaje de 10.000 km empieza con un simple paso (y para acortar distancias a veces hay que dejar que la mitad de nuestro alma esté unas horas en el aire).

Ángelos
sábado, 13 de noviembre de 2010 |

Peldaños Finales VI: Inevitable

"Muchos incidentes extraños ocurren en diferentes mundos. Pero dentro de estos mundos, no existen las coincidencias. Todo es...inevitable."
-Tsubasa Reservoir Chronicle-

No tengo alas reales en la espalda (quién pudiera) y hay ciertas cosas que están fuera de mi alcance. Cosas que, hay que aceptar, le competen al resto de la humanidad, a los otros que caminan a mi lado.
Ponerme en el papel de ángel protector no sirve si no existe alguien que se deje proteger. No puedo hacer más de lo que hago, por más que tenga la fuerza para hacerlo (que sé que la tengo). Insistir me parece simple y sencillamente inútil.

Ojalá mis palabras se pierdan en el futuro, y no tenga que mirar para otro lado, mientras está pasando lo que con tanto esfuerzo he intentado evitar.
Será que soy más inocente de lo que jamás me imaginé... será que no entiendo realmente como se mueven los engranajes en este mundo.
No es una coincidencia, no me es extraño.
Ojalá no llegues al punto de lo tristemente inevitable.


(ASÍ DE FRÁGIL ES TU VIDA)

Ángelos
viernes, 12 de noviembre de 2010 |

Peldaños Finales V: Contrincante con nombre y apellido

Me pregunto cuando se me terminará la inspiración (repentina o inducida). ¿Le quedará mucha soga a ésta imaginación?
El temor a la (eterna) hoja en blanco creo que alguna vez nos ha alcanzado a todos -sea que nuestra pasión se encuentra en la escritura o cuando recordamos algún exámen en el que nos bloqueamos-. Pero extrañamente, mi imaginación se dispara cuando hay un vacío, una falta de información, de una respuesta o una desconexión. Y debo decir, a favor de ella, que hace muy bien su trabajo.
Las historias y posibilidades que llega a abarcar pueden ser infinitas, causantes de insomnios, malos ratos, rayes.
Ayer un buen amigo me dijo, "Tu problema tiene nombre y apellido: vos".
(cuando lea esto sin duda se reirá, como tantos otros que piensan lo mismo aunque no lo digan).


Creo haber llegado al punto del camino donde me encuentro parado frente a mi mismo, con los demonios internos a flor de piel, buscando avivarme los miedos y apoderarse de la poca cordura que me queda.
Dicen que la batalla más árdua es aquella que constantemente se pelea contra uno mismo... y yo, a estas alturas, ya no puedo cuestionarlo.

Ángelos
jueves, 11 de noviembre de 2010 |

Peldaños Finales IV: Un (viejo) nuevo concepto

Hace algunos días atrás revisaba uno de los primeros posteos que se titula "Saberes, esperas y cosas que aceptar" y me quedé en la nube del recuerdo proveniente de ese posteo.
Es inevitable para mí pensar en cómo esos conceptos (los de espera, aprendizaje -o saber- y aceptación) han cambiado y evolucionado en todo este tiempo.
Con 23 años -aún- he pasado de ser un muchacho impaciente a un proyecto de adulto, con una cuota bastante grande de paciencia; he dejado de creer que lo sabía todo, y me he abrazado a la idea de que jamás se deja de aprender; y por último, rompí con esos esquemas tan ajenos a mi mismo (y también aquellos extremadamente soberbios y conformistas de mi ser), para aceptar varios aspectos de mi mundo como realmente son.
Unos cuantos meses atrás, poco después de que apareciera esta faceta escritora y filosófica en mí, incluí en mi día a día un concepto en aquel entonces nuevo: proyección.

Yo ya no espero... proyecto. Proyectar es una forma de construir... es poner un ladrillo a la vez. Puede que en un día no se note la diferencia, pero luego de un tiempo, será inevitable ver el cambio, el crecimiento, la presencia de ese algo que ya no es igual.
Yo ya no soy igual... y ver que la proyección que hice (tanto individualmente como acompañado) se vuelve una realidad, me hace pensar en la amplia gama de posibilidades frente a mí, y todo lo que puedo conseguir proyectando, luchando por ello y a fin de cuentas... volviéndolo todo real.

Ángelos
miércoles, 10 de noviembre de 2010 |

Peldaños Finales III: El pedido de un equilibrista

No te pido el mundo, porque vos sos el mundo para mí.
No te pido riquezas, porque yo sé el valor que tiene tu alma.
No te pido el agua de los 7 mares, porque tengo de sobra con cada una de tus cálidas y heladas lágrimas.
No te pido una figura escultural, porque sobre tu cuerpo (y todos sus muchos relieves) puedo hacer eternas cabalgatas.
No te pido miles de perlas blancas del fondo del pacífico, porque una tonelada de ellas no se compararía con el blanco de tus tiernos ojos marrones.
No te pido sino una sola cosa, una sola. Lo único que necesitamos para que todo TODO lo anterior no tiemble y termine caminando más cerca del abismo profundo e incierto que ya de por sí es el futuro.

Y yo, de pie imitándo al mejor equilibrista, devanándome la sinápsis para encontrar una manera de atraparte antes de que te me caigas.

Ángelos
martes, 9 de noviembre de 2010 |

Peldaños Finales II: Cristales

Recuerdo que fueron varias las veces que, al escucharme decir que la vida me había dado un par de golpes, la gente levantaba las cejas y me miraba como diciendo "Pero si sos joven, ¿qué cosa difícil pudo haberte pasado?".
Es común ver cómo mucha gente se olvida de lo que ya ha vivido, lo supera... y luego pareciera como si menospreciara aquel momento difícil si lo oye en la vida ajena. Ciertamente uno puede ver el pasado, estancarse en él y no superarlo jamás, o avanzar, y estar listo para enfrentar nuevas dificultades... pero no es aconsejable olvidarse del dorso del recuerdo, de esa parte de atrás donde nos dice:
"Todo dolor es subjetivo, está atado a la persona que lo siente."

Al igual que esto último, también el punto de vista puede ser completamente distinto de persona a persona. Uno decide como tomarse su realidad.
Yo, por ejemplo, soy de los que prefieren ponerle una cuota (alta) de optimismo a la vida.

Todo esto se lo debo a mis viejos, que siempre me enseñaron que cuando la realidad se vuelve complicada, tenés que ponerle cristales nuevos y limpios a los anteojos... y a seguir caminando.
A veces uno por el día a día gasta los "cristales" con que ve todo, dejándose llevar por los rayones y los malos momentos, olvidándose de los buenos.
Entonces, cambiar los cristales es ver de nuevo todo como es (ni mentirse con un mundo todo color rosa, ni ver hasta la última partícula oscura)... es entender QUE NO TODO ESTÁ TAAAAN MAL...

Este viaje, que ya casi llega a su (primer) cénit, hace que vea todo el ascenso que he estado haciendo, y como he atravesado muchas cosas que, quizás con otros cristales, jamás hubiera superado. Pero aquí estoy de pie, y se observa cada vez más cerca un tangible Tesoro Real.

Ángelos
lunes, 8 de noviembre de 2010 |

Peldaños Finales I: Hojas escasas

Creo que nunca sentí esta sensación en el estómago, en el pecho, en... en todo el cuerpo en realidad.
Es muy parecida a cuando estás leyendo un buen libro, y las hojas a la derecha escasean... el camino recorrido no parece largo, pero a la vez es taaaaan extenso. Y el punto de partida se desdibuja, se ve borroso en el horizonte, mientras que la contratapa del libro se hace corpórea, dejando atrás un número importante de hojas inclinadas levemente hacia un lado, por haberlo mantenido abierto con ambas manos durante la lectura.
Hace rato que dejé de creer en los cuentos de hadas, pero creo fervientemente que, sin príncipes o princesas, se puede vivir la vida. No necesito un "y comieron perdices para siempre" sino un "y ambos quisieron afrontar la vida juntos".
A todo esto voy a agregar que como escritor, soy un ávido lector, entonces: si este volúmen termina, espero empezar el segundo para seguir leyendo (y escribiendo) sobre esta saga que ha cautivado mi alma, mis manos... y mi corazón.
Eso es lo bueno de tener mi pasión en la escritura. Si las hojas se terminan (o atentan con terminarse) bien puedo encontrar un par de hojas sueltas y seguir dejando mi alma en ello.

Ángelos
jueves, 4 de noviembre de 2010 |

Rojo


Encuéntrame donde la luz roja.
Abrázame y deja olvidado al mundo,
fundiéndose con la oscuridad de alrededor...
Bésame, pon tu vida en ese beso...
y hagamos que cada haz de luz
se tiña color sangre,
color beso,
color pasión...

Quiero que hagas que mi sangre hierva...
se evapore,
y llueva sobre nosotros
gota a gota, de nubes invisibles
nacidas del vapor de nuestros cuerpos.

Tiñe mi piel con tus manos,
tus lunares y tus pecas,
tu piel blanca y tus mejillas
rojo sangre, rojo vida
rojo luz, ahora consumida
dentro mío, en mi alma...

Encuéntrame... donde la luz roja.

Ángelos
lunes, 1 de noviembre de 2010 |

Café con sol (y lluvia)


Mi mano se cierra alrededor de la taza de café humeante, como casi todas las mañanas.
Llueve. Otra vez, otro día más llueve. Ya perdí la cuenta de la cantidad de días en los que el cielo se la pasó llorando.
Mirando por la ventana me pierdo en mis pensamientos, mientras el nivel de café baja poco a poco.
Desde mis oídos, la música me aleja del frío poco primaveral y hace que una idea cruce por mi mente.

¿Y si pudiera hacerme a mi mismo una sola pregunta y poder responderla antes de morir... cual sería? ¿Si tuvieras una sola pregunta en el bolsillo delantero de tu corazón, cuál sería? ¿Si pudiéramos preguntarle a aquellos que ya no están todos esos interrogantes que nos quedaron en el tintero...o tan solo uno de ellos... qué preguntaríamos?

Supongo que mi caracter, de eterno curioso por todos y todo lo que me rodea, es lo que me lleva a preguntarme sobre preguntas.
Pero uno no puede vivir la vida sólo preguntándose...


Un difuso círculo claro comienza ya el ascenso hacia el cénit, y en mi taza sólo queda un resquicio de café.
Las nubes podrán seguir lamentándose, pero yo sé
-siempre es así- que detrás de ellas el sol sigue brillando igual que siempre, recortando su figura enceguecedoramente cálida contra el cielo azul.

Ángelos