martes, 26 de octubre de 2010 |

Cruz...

...y si existe un Dios (yo particularmente lo creo) es seguro que a cada humano sobre la faz de la Tierra, le pondrá una cruz sobre su espalda, una cruz que, aunque no lo parezca, podrá ser soportada por el peso de cada una de sus vértebras.
Nada está librado al azar, y aún con la piel roja e irritada, con astillas en manos y espalda... el hombre pudo, puede y podrá soportar el peso de esa cruz.

Sudden Inspiration del 26/10/10

Ángelos
lunes, 25 de octubre de 2010 |

Bitácora de un Sueño por cumplir (semilla a semilla)

Te encontré en el 2008, lo recuerdo bien.
Cubierto de suciedad, lastimaduras, casi terminado. Sin fuerzas, sin esperanza.
No tenía un porqué en el bolsillo, pero mis manos y mi corazón (roto como el tuyo, pero de una manera muy distinta) decidieron que teníamos que ayudarte.
Fue una tarea árdua, difícil, larga... y la verdad, mirando en retrospectiva, no sé como lo logramos (sabés bien que me es imposible decir "logré").
Pero lo hicimos. Pudimos. AMBOS TE sacamos adelante, y sin querer, curamos nuestras heridas.

También recuerdo las muchas ocasiones en las que me dijiste: "SE TERMINÓ, este mundo es una mierda".
Y si, tenías (y aún tenés) razón. Lo es, y lo será por mucho tiempo más hasta que la humanidad aprenda EL TESORO que tiene en las manos.
No puedo pensar en otra manera de volver a explicarte por enésima vez lo mucho que sé que vales (como si fuera la primera, encantado de hacerlo), recordarte lo mucho que has conseguido y lo importante que sos para mí; no se me ocurre otra manera que no sea a través de estas palabras, de este sitio, de mis dedos diciéndote lo que mi corazón siente.

Es extraño sentir que hay una enorme mancha de injusticia y sal que nos divide, pero a la vez sentirte tan cerca, y SABER que es algo que sólo vos y yo podemos sentir (y comprender).
Recuerdo cuando te dije que algún día nos reiríamos de todo lo malo que nos pasó.
Recuerdo que te prometí que todo iba a estar bien...y hoy sigo diciéndolo: LO VOY A CUMPLIR.

No tenerte en mi vida significaría estar vacío, perder ese ideal por el cual hemos recorrido tanto, y ese futuro tan pero tan cercano a realizarse. Y SI, SI TE TENGO, SI ME TENÉS. De alguna extraña, impredecible e ilógica manera caímos en las vidas del otro en el momento en que más lo necesitábamos.

Yo no sé (nadie lo hace) qué nos depara el futuro... pero no puedo esperarlo, sino construirlo. Y solo no quiero ni puedo hacerlo. Es que un codo a codo con vos haría de la construcción una obra maestra, un coloso, un monumento de que quisimos, peleamos por ello Y PUDIMOS. Aún estamos a tiempo... AÚN ESTÁS A TIEMPO.

Pelea por el hoy y vive mañana para contarlo.
¡Vaya historia puedo escribir sobre lo mucho que nos costó, nos cuesta y nos costará conseguir lo que, sabemos, por esas cosas de la vida nos ha tocado el alma, todo el cuerpo y en especial el corazón... y vale muchísimo más que mucho!

Te he prometido estar a tu lado sin importar que tan difícil se torne o que tan mal se vea todo. Porque no importa que tan oscuro se vuelva, ni que tan soñador parezca yo... tengo 23 años y la vida me ha puesto en un camino de alguien mayor. Soy un jóven hombre que sabe lo que quiere y con quién. Soy un jóven hombre que sabe que si pelea consigue aquello que tanto quiso, deseó, soñó y anheló.
Se que no sólo se vive de sueños... Y POR ESO YO VOY A HACER DE VOS UNA REALIDAD. VOS Y YO.
Se que no sólo se vive de sueños... pero es por ellos de donde comienza a crearse la realidad. SON LA SEMILLA... Y ESTA ES NUESTRA HISTORIA, NUESTRO SUEÑO, NUESTRA SEMILLA... Y SOLO CON VOS PUEDO HACER UN ÁRBOL DE ELLA, TAN ALTO COMO QUERAMOS, EN EL PATIO DE NUESTRA CASA, EN LA PLAZA MAS CERCANA A NUESTRO DEPARTAMENTO, EN DONDE QUIERAS... PERO VOS Y YO.

Una semilla que regamos y que, sé con el corazón, querés que crezca para los dos.

Ángelos
(TU Ángelos Personal)
sábado, 16 de octubre de 2010 |

El recuerdo de un recuerdo

Uno de esos días en los que los pies se te vuelven helados en cuanto salís de la cama... uno de esos días fue el de hoy.
Sabía que mucho no iba a sacar de bueno de él, pero no podía quedarme acostado. Había ya dormido demasiado.
Por la tarde, tomé mi música, y salí a caminar, bajo la fina lluvia... extrañamente, tenía esa incómoda sensación de que mis pasos estaban siendo seguidos.
La ignoré, y volví a concentrarme en la música que llegaba a mis oídos. Un blues de esos que no pueden oirse siempre, sino en determinados días; en días como este.
Por las calles, rebaños de autos rugen pero no los escucho. Por las veredas, rebaños de personas caminan, bajo la lluvia, abrigados, escudándose bajo sus paraguas, pero mi blues opaca hasta el sonido de mis propios pasos, desinteresados por la humedad que está adquiriendo mi ropa.
No parece un día primaveral. Por algo será.
Por algo era.

Doblo en una esquina y en cuanto cruzo hacia la vereda opuesta me doy cuenta medio sorprendido (aunque de alguna manera lo estaba esperando) que ya no estoy en la Jungla de Cemento.
Mi pueblo, aquí también llueve... aunque las cosas están distintas... esto no es actual...
Mientras me asomo al ventanal que da al frente de la casa, hago cuentas, prestando atención a los detalles.
Ahí estaba el, con su pelo oscurísimo, a diferencia de sus hermanos. Tan oscuro como la habitación que lo rodeaba. Lo miré a traves de la ventana, que no tenía aún su terminación especial, ni la imagen de la virgen sobre el mármol, ni su pequeño banco de madera.
En posición india estaba sentado, en el centro del lugar, ojos cerrados, manos sobre las rodillas. Desde el equipo de música, llegaban sonidos de agua y pájaros.
Lo vi. Lo vi y, confieso que, algo dentro mío se movilizó.
Reconocerse con 10 años menos no ocurre todos los días, no.
¡Qué delgado estaba! ¡qué silencioso!, que... ¿concentrado?
Intento por un segundo reencontrar los hilos mentales de aquel momento, pero me es imposible. La vida ha hecho de ellos el centro de un conjunto de ovillos.
Una sonrisa rompió contra los labios de mi yo adolescente, haciendo de la escena algo más curioso.
Y yo, que me pregunto hoy en día, en días como estos... cómo hacer para retomar esos momentos de meditación propios, de búsqueda de la tranquilidad, de ser uno con lo que me rodea.

Otra vez esa sensación extraña... El semáforo vuelve a ponerse en verde; uno de los auriculares se ha salido de mi oreja. Un coro de ronroneantes y humeantes motores cruza a todo ruido y velocidad.
La Jungla... de nuevo. Y yo que hubiera querido preguntarle a ese adolescente como era la fórmula para mantenerse en paz con uno mismo.
Me siento observado. Y dirijo mi mirada hacia más allá de mis húmedos y helados pies, al frente.
Un hombre de oscuros anteojos y barba de unos días me observa desde el otro lado de la calle, mientras los automóviles siguen pasando. ¿Me observa?

Quizás aún no es el momento de saberlo.
martes, 5 de octubre de 2010 |

Por vos

Por vos acostumbrarme
a dormir de un lado de la cama;
por vos darle la forma de tu torso
a un almohadón antes sin forma;
por vos hacer de mis sonrisas
girasoles de radiantes semillas blancas.

Por vos provocar risas entre mis amigos,
haciendome notar como me has cambiado el habla.
Por vos perderme pensando,
en futuros (im)probables,
compartidos -eso sin duda-,
más que alegres, expectantes,
con la vida, con el mundo, con el otro...

Por vos mis insomnios y mis finales felices,
mis poesías y mis charlas,
mis retos y mis locuras,
mis celos, mis advertencias,
mis momentos telepáticos,
mis seriedades repentinas.

Por vos mi inspiración de madrugada,
estas palabras sentidas...
y este corazón latiendo -por ese corazón-
que siempre decís que te da la vida.

Ángelos