miércoles, 29 de septiembre de 2010 |

Tu Misión

Cuando ocurre que un día cualquiera, quebrando el creciente verde primaveral, un clima de frío, viento y lluvia envuelve a la ciudad, mis pensamientos salen volando por la ventana, hacia el cielo gris, como buscando limpiarlo.
Ese frío -junto con sus muchos escalofríos- es el mismo que se me ha instalado de a ratos en estos días, en medio del pecho.
Desde la tele, muchos noticieros anuncian varias muertes, accidentes trágicos y pocas buenas noticias... hasta pareciera que quieren acostumbrarlo a uno al sufrimiento y a ese frío inmundo que lo llena todo en un instante, poniendote la piel de gallina y los pelos de punta.
Ahora mismo, mientras escribo, tengo mis manos heladas... y suelo tenerlas cálidas, muy cálidas.

Sumado a esto, mi hermano mayor, con el cual convivo, me ha estado explicando una teoría que día a día va desglosando y ampliando durante nuestras charlas.
"Una vez que cumplis con tu misión en esta vida, te llega la hora, y no hay nada más que hacer... te vas".

Entonces... ¿cómo luchar contra el frío, y la desesperanza? ¿cómo conseguir lo que querés y soñás si todos los días es un nuevo desafío, un escalón mas, y el ascenso -en el mejor de los casos- nunca termina?
Hay algo que yo suelo preguntarme a menudo, luego de aceptar que la humanidad tiene un cáncer llamado estupidez, que con su metástasis alcanza día a día a más personas. Mi enorme duda es: ¿porqué la gente no comienza a quererse, a cuidarse? ¿porqué tienen esa idea de "mañana me muero, por eso hoy hago LO QUE SEA... total..."? ¿Es que ya nadie ve sus propias capacidades?¿su voluntad?¿su fuerza?¿porqué prefieren los excesos, los vicios, el autoflagelo?
¿Porqué no se mueven a ayudar al otro?¿porqué le dan continuamente la espalda a la vida?

Yo no tengo una clara idea de cual es mi misión en este mundo, de si me moriré al finalizarla o no (me gustaría no sentirme tan atraído por eso que a tantos da miedo).
Hace poco escribí una frase, en una inspiración repentina, que expresa:
"LUCHA POR TRASCENDER... y toda tu existencia no habrá sido en vano".
Ahí está a clave, creo yo. Dejar huella en este mundo nos vuelve inmortales. Pero ojo, que hay huellas profundas, incurables, que pueden dañar a más de una generación, y esas son las que hay que evitar.
Elegir el camino adecuado sin duda es más difícil que elegir el camino rápido y recto; pero ahí, en la encrucijada es donde tenemos que demostrarnos maduros, serios, decididos e intentar comprender para que vinimos a este mundo, cuidarlo, cuidarnos, cumplir aquellas promesas propias y aquellas hechas al resto. Encontrar el motivo de nuestra existencia y llevarlo más allá de ella.


Lo bueno es que el invierno al fin se terminó, y la primavera me predispone, poco a poco, muy bien para mi travesía y mis días.
Hoy tengo los pies helados, las manos ya un poco más cálidas, y un corazón que HOY sigue latiendo, llevando y trayendo sangre a todos los extremos de mi cuerpo, queriendo llegar a un MAÑANA. Y eso lo agradezco, dejando este testimonio, como un grano de arena más perteneciente a esta playa inmensa que es mi misión, mi vida, mi paso por aquí, mi oportunidad de vivir a través del recuerdo y de mis palabras en los corazones de otras personas.

Hoy, con 23 años, se me hace difícil saber cual es mi misión en este mundo, pero quiero estar sano, lúcido y ser maduro para aceptar el momento en que ella esté cumplida y me toque al fin partir.

Ángelos
domingo, 26 de septiembre de 2010 |

Dos Latidos

¿Sentiste alguna vez que tu corazón latía con dos ritmos distintos al mismo tiempo? Sí, sí, lo sé. Suena extraño.
Pues así se siente también.
Realmente son dos latidos al mismo tiempo. Del lado izquierdo del pecho, tamborilea contra mi piel una sinfonía de latidos, uno tras otro.
Cinco minutos después termina, y mi latido simple sigue ahí.
¿Será su latido llegando desde lejos? ¿Será que me queda poco y mi corazón intenta avisar ahora que aún puede?
Conexión de esencias o explicación científica y lógica. Elijan lo que gusten, o hagan como yo... y sólo limitense a (re)vivirlo a través de éstas palabras.

Ángelos
martes, 21 de septiembre de 2010 |

Más que 1000 palabras .02

"Sigue vaciando tus bolsillos... a ver si entre las pelusas logras encontrarme."

La gente SIGUE SIN ENTENDER que hay que cuidar mucho a quienes tenemos al lado, porque un día simplemente pueden NO estar. Y cuidar implica no dormirse en los laureles, prestar atención a las pequeñas cosas...
Yo por lo pronto, por si las dudas... sigo poniendo remiendos a mis bolsillos.

Ángelos
sábado, 18 de septiembre de 2010 |

Cumplir una promesa



Una promesa es como dar un cheque: tenés que tener fondos para poder pagarlo.
Una promesa es como viajar en el tiempo, es asegurarle a alguien que en un futuro las cosas van a ser como vos decís.
Una promesa no es una posibilidad, es un hecho, es decirle a alguien "contá con eso".
Cuando le prometés algo a alguien tenés que saber que el otro cuenta con eso. Sos responsable de lo que prometés.
Para cumplir una promesa hay que resistir, porque uno nunca promete algo fácil, siempre prometemos cosas difíciles que llevan sacrificio y esfuerzo.
Porque una promesa incumplida es una deuda que crece y te persigue a todos lados.
Para cumplir una promesa hay que tener fe. Para cumplir una promesa hay que ser perseverante, como en un ring de box, donde se pelea hasta el último round.
Para cumplir una promesa hay que darle valor a las palabras. Una promesa es un juramento donde la palabra es la garantía.
¿Hay instrucciones para cumplir una promesa? Creo que sí.
Todas se reducen a una regla clara y sencilla, tan solo cumplir con lo prometido.*


Hay tareas fáciles y cercanas, como las hay difíciles y titánicas... pero no... no las hay imposibles. Hay algo que tengo muy en claro... he dejado demasiadas promesas incumplidas en el pasado, YA NO MÁS.


*extraído de un capítulo de la serie Casi Ángeles, texto de Leo Calderone (© 2010 CMG y RGB)

Ángelos
martes, 14 de septiembre de 2010 |

¿Qué importa?

¿Qué importa si el mundo
pide de mi un rey o un mendigo
un santo o un mártir
un esclavo o un héroe?

Importa más que veo cuando miro al espejo...
importa más cuando sonrío, verdadero,
importa más si me levanto con ganas
de enfrentar la vida, los problemas
los dilemas, los buenos momentos, las alegrías.

¿Qué importa?
¿Qué demonios importa si no estoy bien conmigo mismo?

Pero las cosas pasan, se van, vuelven...
aprender de ellas, eso es lo importante
viajar y aprender,
hacia el interior de si mismo...
...mi interior... lejos.

Volveré, pero ya no seré el mismo.


* Este es un texto que, ante la falta de nuevas ideas, decidí postear en este mes. Aunque no es mi estado actual (no por completo), creo que recordarnos a nosotros mismos palabras como estas, en días ocupados, siempre es útil.
Pronto volveré con más tiempo y más palabras. Un abrazo.


Ángelos