domingo, 31 de enero de 2010 |

Desconecta2 (2) - "SINapsis"

La paz de mi pueblo les dejó tiempo libre a mis neuronas, que sin pedir permiso se dispersaron a diestra y siniestra... surgiendo...

Ella, no la entiendo. ¿Y a mi que me importa? La lavanda, que bueno que Mabel la cuida como si fuese suya. El pollo, si, lo hice sin ganas. ¿Callado yo? Debo tener fiebre. Un día de estos tengo que decirle que no puede ser así. Esta canción dice JUSTO lo que siento. Mamá tiene un algo que no llego a entender todavía. El calor... al fin se fue. Las cosas cambian, si, y seguirán cambiando. No quiero que sus amigos y amigas se aparten por mi culpa. En nada empiezo a cursar. Tengo que emparejar el bronceado con la quemadura de la espalda. ¿Qué demonios me habrá pasado que tengo los dedos así? No puede ser que todo me haga explotar. Si tan solo existiera un detector de mentiras...Una isla con arena blanca y aguas azules, ¿a quien le podría venir mal? Conformista inconformista, o algo así. Pronto empiezan las series que tanto me gustan. ¿Y si me sale un laburo y quedo entre la espada y la pared? No le encuentro la gracia a tantas cosas... Tengo los cables pelados y cruzados, definitivamente. No entiendo como pueden ser tan materialistas... "Estás más con el corazón en la mano que dentro del pecho", ¡cómo me dejo pensando esa frase! Proponerme cosas que sean fáciles de alcanzar no es la solución.
La espera valdrá la pena, sin dudas.
¡Ay quien pudiera ver lo que está por ocurrir en estos 11 meses que le faltan por caminar al 2010! Quiero ser una y muchas cosas, a la vez o no, pero SER y estar orgulloso de ello.
(Conexión reestablecida - Proceso de sinapsis comenzando en 5.....4....3...2..1.)



Claro, como si las conexiones nerviosas unidas arreglaran la malfunción de esta máquina modelo '86.


Ángelos
martes, 26 de enero de 2010 |

Caramelos

Entré al kiosco dos segundos a pedido del estómago de mi niño interior.
- ¿Tenés chupetines?- pregunté.
- No... caramelos puede ser- la cara de la chica que atendía tenía una expresión rara, algo así como un "¿no estás grande para pedir chupetines?"
Yo, para mis adentros, también me lo dije... y me reí, excusándome sin que se note (creo):
- ¡A mi sobrina le encantan los palitos de la selva...! Dame un peso de esos...-

10 caramelos... mientras salía, la chica me daba el cambio y yo me reía, porque con el dinero que llevaba en la billetera, mi yo de 10 años se hubiera sentido multimillonario (claro que en ese entonces, con poca plata comprabas toneladas de lo que quisieras en el kiosco).

Caramelos... y yo que no podía creer lo patético que debería verse un b...uenmuchacho con sus 23 años caminando por la calle, con una bolsa de plástico en la mano, llena de caramelos con fotitos de animales que -hace ya bastante tiempo- no colecciona, pero tampoco tira al suelo... porque también tiene su costado ecologista.

Cruzaba la plaza y veía como el cielo se iba cerrando y oscureciendo de a poco... caminando cada vez más despacio, pidiendo que lloviera (¿qué mejor? Lluvia de verano + caramelos + música en mis oídos...bufff! mi niño interior -y el exterior también- saltaba de emoción...).

De repente me imaginé que esa bolsa era un regalo; que sin haberlo planeado frenábamos vos y yo en un kiosco cualquiera, al paso... y me regalabas una bolsa llena de caramelos. Un gesto tan insignificante para cualquiera, pero hiper demostrativo para mi. ¡Qué buenas que sabían esas barritas bicolores desde que les adjudiqué el título de "regalo tuyo"!

Y era gracioso ver a un muchacho de 23 años, caminando como si viera por primera vez el cielo, con rayos y todo... a punto de caerse. Pelando caramelos de esos que se doblan fácil con el calor, y que empalagan si se comen muchos.
Debo haberme visto gracioso, sí, porque algunas personas de las que me cruzaban reían... no se si de mi o conmigo, pero reían. De todas maneras, yo mientras, seguía muy entretenido dejando los papeles en la bolsita, intercambiándolos por caramelos...
Eran 10, aunque a mi me supieron a 100, o quizás unos 1000. No se cuantos eran...

Ambos sabemos, tomé el celu, escribí... y te envié en un mensajito mi gran secreto no tan secreto: "YO SE Y SIENTO QUE TE AMO CON TODA MI VIDA"

Vos me los regalaste, y por eso no tiré la bolsita, ni los papeles... y aunque el cielo luego cayó con ruidos y rayos y todo... yo seguía sintiendo ese gustito a azúcar en la boca.

Caramelos... hasta comiendo caramelos me acuerdo de vos.
"Pienso irremediablemente en vos", recuerdo que también escribí...


¿Y cómo no hacerlo? Si me regalaste caramelos...

ÁnGelos
viernes, 22 de enero de 2010 |

PA-SA-DO

El pasado es un arma de doble filo. O mejor dicho, es un boomerang que tiene filo y muy muy afilado, debo decir.
De todas maneras cuesta desprenderse de él, porque hay personas, situaciones, momentos, cales y arenas que son ni más ni menos que la base de lo que somos hoy.
No voy a ser hipócrita conmigo mismo y decir que no me arrepiento de nada (quizás a alguien le funcione, pero a mi no), sólo que... yo quiero dejarlo allí donde está. Atrás, a mi espalda... mirando como me voy y lo dejo ahí, sin molestarlo ni que me moleste. ¿Porqué a la gente le gusta revolver el pasado? ¿Qué es lo que nos hace querer saber TODO de lo que llevó a alguien a ser como es?
En mi caso, hay como 24 cuestiones del pasado que en este momento me complicaron la existencia. 24, ni una más ni una menos... (claro, como si me agradara que fueran más)
Yo quiero, intento y ruego para dejar el pasado a mi espalda, y cuesta. Hay personas con las que he terminado horriblemente peleado, hay otras a las que -injustamente, a mis ojos- he tenido que despedir antes de tiempo. He juzgado a muchas de las que conocí de una manera equivocada, para bien y para mal; y he visto presagios de mis viejos cumplirse, cuando ciego yo, me decían "ya verás como ocurre de la manera en que te lo digo".

Sólo le pido a Dios curarme de ese pasado, y que no se me juzgue por lo que fui, sino por lo que soy. Aunque a veces parezca que brillo y otras que no soy más que una simple mancha en el mundo.
Igual, de la misma manera que la belleza, la visión que el mundo tiene de uno se aplica al ojo que la ve...

Mientras, gracias al cielo, la agujas del reloj siguen avanzando.
Será cuestión de recordar cómo se hace para seguirlas.

Ángelos
lunes, 18 de enero de 2010 |

Futuro recuerdo del presente

Aquel día todo se complico. Lo esperabamos, si que lo esperabamos. Pero al mismo tiempo teníamos la esperanza de que no ocurriera de esa manera, y que al fin pudieramos vernos, abrazarnos, tenernos físicamente.
Me diste la noticia, lo recuerdo bien, diciendo que te habías enroscado las neuronas pensando, como es tu estilo. Yo me quedé sin habla, siendo fiel al mío, cuando ese tipo de cosas pasan.
Te fuiste sin decirme TE AMO y eso me dolió un poco, pero bueno, de todas maneras estaba implícito. Solo que sabías que decirlo, complicaría tu partida, ahora lo se.
Para algunos ojos puede que no fuera nada, otros esbozarían una mueca triste. El amor seguía siendo el mismo... pero la distancia también. Lo único que había cambiado era la espera, que se alargaba (más) de manera indefinida.

Tenía una quemadura en la espalda a causa del sol de verano, sí. Y luego de que te fueras me metí bajo la ducha, con la columna ardiendome, mientras el agua se llevaba la crema que mantenía la piel fresca. En ese momento no sabía si quería ahogarme o aparecerme lejos de esa ducha y romper la superficie del Mar Mediterráneo, aunque en Enero sus aguas sean frías.

El almuerzo. Esa ensalada rusa especialidad de mi tía, ese sabor que solo dan los años y tanto me gustaba... ese día no hizo mella en mi paladar. Eran un montón de alimentos que solo saciarían mi hambre.

Y vos, vos continuamente volviendo a mi, a cada segundo. Y yo, producto de esta simbiosis que tenemos, me enroscaba las neuronas pensando.

Mi lista de música se había reducido a dos canciones; dos, que aunque no expresaban justamente lo que quería decir, con sus títulos bastaba.
Dos, como vos y yo. Dos en este mundo loco que se empeñaba en separarnos.

...

Me doy vuelta, entre las sábanas, y me despierto sobresaltado.
El sol es apenas una línea en el horizonte. Me incorporo en la cama.
Una mano toca mi espalda. Ya pasó mucho tiempo de esa quemadura de verano, pero me corre un escalofrío, como aquellos días en que mamá me pasaba esa crema refrescante.
La mano tiene un brazo, se une a un torso y al resto de un cuerpo. El tuyo.

Tuyo... si, tuyo aún. Aunque la vida se haya emperrado hace tantos años en intentar separarnos.


(de mi diario personal, escrito el 30/12/2018, a las 10:25 am).


ÁnGelos
domingo, 17 de enero de 2010 |

Bambú Japonés

Mamá llegó a la habitación donde estaba acostado, y encendió la luz. Yo entrecerré los ojos. La luz de la pantalla de la portátil se ha vuelto amiga mía ultimamente. Era una tarde de lluvia y viento fuerte, así que pensé que había subido para pedirme que, al menos, desconecte la computadora.

- Ya la apago, no tengo mucho más que hacer...-dije-
- No hijo. Te quería traer esto, me gustaría que lo leas.-contestó, entregándome el último número de una pequeña revista que ella compra religiosamente todos los meses-
- ¿Y esto? No necesito dieta...aún.-
- No tontito, quiero que leas este texto...-y me señala una página donde se llega a leer el título en letras verdes-...mientras lo leía hace un rato me acordaba de vos.-
- ¿Ah sí?-
- Si, yo creo que este texto te va a hacer sentir muy identificado...el cultivador.... bah, no... ahora que lo pienso vos no sos el cultivador... vos, vos sos el bambú, la planta de bambú.-

(y sin decir más nada, dando media vuelta, salió de la habitación -dejándome con la revista en la mano, pidiendo toda mi atención-)

El Bambú Japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.
También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: “¡Crece, maldita seas!”…
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!
¿Tardó sólo seis semanas en crecer?
No. La verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Cuento Zen, Autor anónimo


Si me pongo a hacer cuentas, el 11 de Enero del 2010 se cumplieron 5 años de mi primer "transplante a otra maceta". ¿Faltarán 2 años para que, en seis meses, me alce como el bambú de la historia?

Yo diría que si tengo alguna propiedad del bambú (y es lo que me imaginé poco antes de leer el texto) es que soy flexible. Me doblo con facilidad. Hay días en los que un mínimo golpe de más me quebraría y dejaría irremediablemente en el suelo, sin poder volver a pararme. No, no estoy siendo drástico, es así de real como lo leen. Vivo y soy sincero conmigo mismo -a ver quien puede atreverse a hacerlo-, si, soy flexible... me adapto facilmente a las corrientes del viento que me rodea, y hay días en los que mi boca roza el suelo...

Pensando de manera positiva, aún estoy echándo raíces, a costa de la impaciencia ajena, y de la mía propia (que es más peligrosa que la de los otros, al menos para mí). Como cultivador inexperto, no llevo al reloj de cosechas tan a mi favor -aún-.

Tenía razón nomás...no podía negarlo...me sentí identificadísimo.

Un bambú japonés... qué lógico, y a la vez qué increíble. Ahora entiendo porqué mi vieja le tiene tanto amor a las plantas...

Ángelos
martes, 12 de enero de 2010 |

"Código HTMLP"

Como sabrán -o no-, en estos días, y con el cambio de cara del sitio, he estado peleando mano a mano con el código de la plantilla nueva; agregando cosas, quitando otras; buscando y rebuscando en mi cabeza la manera de mejorar cada día un poco de este sitio que, se note o no, es mi cable a tierra.

Sumado a todo esto, el 2010 en unos pocos días me ha colocado frente a las fauces de una fiera bastante intolerante y desbocada: YO.

Encontrarme es un proceso que sin duda ya está en curso, y con mis acciones he descubierto facetas del resto que responden a mis embestidas. Intentaré ser más claro... a ver... mis acciones de las primeras semanas del año han sido lo suficientemente provocadoras, como para generar una cantidad considerable de buenos y malos momentos. Ser sincero no es tan fácil como pensaba, porque no a todos les gusta la sinceridad, ni yo se aún manejar correctamente la frialdad -o seriedad, según el caso- que suele acompañarla.

Volviendo a lo de la plantilla del blog, intentaré hacer una analogía respetable...
Si me equivoco en una porción del código, no corro peligro, ya que lo tengo todo guardado de antemano, para volver a cargarlo, o hasta puedo deshacer los cambios hechos y santo remedio. En la vida desgraciadamente eso no ocurre de la misma manera. Y a menudo lo dicho no puede quitarse, cambiarse o reemplazarse. Hay que ponerle el pecho a lo dicho y demostrar que la situación se nos fue de las manos.
Algunos errores nos cuestan caro, otros son difíciles de subsanar, pero si se logra sobrellevar el peso de la responsabilidad, se llega a tierras más firmes.

He aquí la semántica del título, el significado.
Yo aprendo experimentando conscientemente con el código -en la vida, de manera inconsciente a veces- y las cosas que surgen de ello son mis fracasos o éxitos. Por eso lo de "htmlp"...
Hoy Todo Merece La Pena.

Yo la vivo, erro el camino, me tuerzo los tobillos, me levanto y sigo andando.
Hoy Todo Merece la Pena... voy por el camino correcto, de eso no hay dudas -y si las hay, ya desaparecerán-. Aparecerán nuevas, retorcidas (¡uf!, ¡si sabré yo de eso!) y soluciones.

Hoy Todo Merece La Pena. Ese es "mi propio código htmlp".

Ángelos
martes, 5 de enero de 2010 |

Que




Que mis palabras lleguen
a tus oídos cansados, enamorados.
Que mis palabras se fundan
con la sal del océano,
inmenso y azul,
que nos separa.
Que el silencio que cada noche nos rodea
se llene de canciones,
suspiros y risas,
de esas que burlan el tiempo,
la distancia y la tristeza.
Que mi cansancio despierte tu fortaleza
y que cuando flaqueen tus piernas
yo me vuelva una mole indestructible.
Que tu sangre me alimente el valor
y mis besos reparen las grietas de tu alma.
Que cada gota de agua
se funda con nuestras lágrimas.
Que nunca descubras que no soy para vos
sino todo lo contrario.
Que los vientos no puedan con nosotros,
y que no haya terceros en discordia.
Que nuestro amor se enraíce
bajo los pies de 6 billones de humanos,
que sea observado
como algo imitable y posible.
Que tus ojos me inspiren
mil y un frases más como estas,
cuando te vea despertar cada mañana
a mi lado.
Que me abraces en invierno
o me quites las mantas;
que me empujes en verano,
cuando el calor se imponga
dejando a un costado la almohada.
Que me sienta tan único
como ahora mismo, gracias a vos.

Que nadie pueda con este amor...

...que me vaya en la playa
un día de primavera,
en tus brazos,
cuando mucho tiempo haya pasado...

...que todo esto ocurra,
pero conmigo siempre a tu lado.

ÁnGelos
domingo, 3 de enero de 2010 |

Ángelos Versión .10 -con Tigre de Fuego incluido-

Para mis viejos soy su hijo del medio,
para mis amigos suelo ser muy payaso,
para algunas personas soy inmaduro
y para el horóscopo chino soy tigre de fuego.

Todos han visto en mí distintas facetas, buenas y malas, tristes y odiosas... como las que se ven en todos los que pisan este planeta.
Pero este año se que va a ser muy distinto, porque para este año tengo planes que requieren mucha energía y dedicación.
Tengo mis manías y mis maneras de actuar y hacer las cosas, tengo mis tiempos y mis errores. Tengo esa fiera, ese felino en llamas agazapado justo detrás el esternón, esperando a quienquiera que atente contra mi filosofía de vivir y dejar vivir; listo para contraatacar cueste lo que cueste, aguante lo que aguante y pierda lo que pierda.

Este año es, según el horóscopo chino, el Año del Tigre, año de caos y rebelión, de revelaciones, alianzas y juegos de poder. Pero no se necesita ser astrólogo o vidente para ver el abanico de situaciones a las que lenta y directamente nos dirigimos; que progresivamente podemos enderezarnos o irnos irremediablemente a la miércoles.
Yo intentaré hacer de estos muchos días restantes antes de el 2011, una mejor persona de mi mismo. Seguiré siendo auténtico le pese a quién le pese; el mundo ya tiene demasiada enfermedad y falsedad como para que le añadamos más.

Esta versión .10 de mi mismo sale tranquila como siempre a caminar por el mundo -un tigre que no molesta ni le gusta ser molestado-, pero también lanza con un rugido una advertencia al aire: no ataques mundo si no queres salir de la lucha con heridas de muerte.

Este año va a estar bueno. Por ahora, les doy a todos la bienvenida a esta selva y les digo...
Hoy, todo está en orden.



Ángelos