miércoles, 14 de enero de 2009 |

Formulando Fórmulas




1 + 1 = 2
un amor,
1 + 1 = 3
una espera,
2 + 1 = 1
una infidelidad no perdonada...
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Haciendo uso y abuso de mi tan querida fórmula matemática
calor + insomnio = posteo en mente me encontré a las 2 y media de la madrugada sentado sobre la tapa del inodoro, descalzo, con el pelo alborotado e ideas en la cabeza, de esas que si no te las quitas de encima prometen no dejarte dormir un solo segundo.

Pienso en estos días acerca de como mi soledad me ha dejado solo, como ha dado un paso al costado para cederle terreno a esas obligaciones que por obra y palabra propia se han convertido en mías.
También vuelo lejos de esta ciudad, para pensar que mi "+ 1 = 2" puede estar ahora durmiendo, duchándose, comiendo... o en el mejor de los casos pensando en mí, con insomnio y golpeando la almohada como si fuera la culpable del robo de la preciada arena de Morfeo, que nos sume profundamente en el sueño.
Pensar no ayuda mucho a recobrarlo, pero hace rato que mis ovejas no me dejan que las cuente. Parece que un lobo vestido de traje, de mirada amenazante y dientes afilados me recuerda cada vez que puede que hay asuntos que debo cumplir al día siguiente, cosas que dejé sin hacer y otras que algún día debo resolver, aunque ahora mismo no les de la más mínima importancia.

Me pregunto si soñarme con una escopeta hará que todos mis animales se obliguen a dormir en paz...
yo + escopeta = ¿sueño?

Intentaré... jamás me ha faltado imaginación.

Lo bueno de esto es que los efectos de mis palabras comienzan a aparecer, un bostezo acaba de surgir de mi boca... mejor corro a la cama.

almohada + bostezos = dulces sueños Ángelos...


Ángelos
lunes, 12 de enero de 2009 |

Moviendo la alfombra

- Perdona que me meta, Juan ¿puedo decirte algo? - preguntó mi hermano menor.
- Sí Jere, decime, ¿que pasa?-

- Es que pensaba, que si pudiera regalarte algo... si existiera, te regalaría eso que usa Dumbledore para poner sus pensamientos...- dijo él, tocándose la sien con el dedo.
- ¿El Pensadero?- pregunté, medio recordándole el nombre, medio con sorpresa.
- Sí, ese - y con una mirada que nunca jamás le había visto, me miró...y me puso la mano en el hombro - Yo creo que te serviría mucho.


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Mudarse es muy similar a quitar la alfombra del suelo para limpiarla. Uno no sabe que pelusas se va a encontrar debajo, pero algo le dice que son inofensivas, que uno ya convivía con ellas al día de la fecha, así que no van a molestar...¿o no?.


En medio de todo el trajín y rosando un pico de stress descubrí que mi hermanito parece tener una comprensión y una madurez que oculta constantemente en su jovialidad, y que utiliza como arma en los momentos que al resto nos ve desarmados.
Hay cosas que hace mucho tiempo se me venían escapando de las manos, tanto pero tanto, que hicieron que escupa todos mis pensamientos frente a mi hermano menor, sin poder evitarlo, mientras caminabamos de un departamento al otro. En aproximadamente nueve cuadras hice de mi hermano mi confesor, y lo que menos me esperaba es que tuviera contestaciones completamente lógicas y hasta consejos, que entre nos, jamás esperé escuchar a sus 13 años.


Revolver en mis cajones, en mis bolsas, entre mi ropa, reacomodarlo todo, rotular cajas reforzadas con cinta y etiquetar aquello que tengo es un pasatiempo que definitivamente no me gustaría hacer muy a menudo. Pero como hoy el Galle me dijo: "Una mudanza va más allá de mover las cosas de un apartamento a otro. Lleva a tu pisito nuevo todo aquello con lo que has sonreído, todo lo que te hizo feliz y aprovecha la oportunidad para dejar en el apartamento viejo todo lo que te hizo llorar, sufrir, ser infeliz... Esta es una buena oportunidad."


En estos días que no fueron ni tan fatídicos ni tan malos como quizás los vi (ahora en frío lo sé) miles de cosas volvieron a mi cabeza: papeles, cartas, fotos, anotaciones, piedritas y hasta aromas reaparecieron, entre mis cosas ...recuerdos que me dijeron "Seguimos acá, estés de acuerdo o no..." (tal como las pelusas bajo la alfombra).

Y no tengo intención de borrarlos, pero nadie me prohibe dejarlos atrás, porque por eso tienen el nombre que tienen, ¿no?, sino no se llamarían RECUERDOS. Prefiero quedarme con momentos como esa fantástica charla que cambió la manera de ver a mi hermanito, de darme cuenta que ya no es el nene que jugaba con cochecitos hace unos años y que debo dejar de usar el diminutivo al referirme a mis hermanos menores; también me hace pensar que si él está en esa etapa, lo más adecuado es que yo deba avanzar un poco, tomarme las cosas más enserio, respirar hondo, mirar al cielo más seguido y pedir a los cielos usando mi mantra-de-mudanza "Dame Paz", pero en silencio. Intentar ser menos palabras y más madurez.



- Perdoná que me meta...pero yo creo que tenés que preocuparte menos, pasa que por ahí la gente grande se enoja con el resto sin razón, bah, que se yo, es lo que me parece a mi...- no me miraba cuando decía esas cosas, sus ojos estaban en algún punto cerca de sus zapatillas, sus mejillas sonrojadas, como si esperara que le gritara, enojado, por su falta de respeto.

Doblamos la esquina y se me quebró la voz, no pude seguir, y un sentimiento de gratitud hacia él me llenó, y eclipsó de una manera colosal lo que sentía en ese momento, todo eso que es tán volátil que sale cuando "movemos la alfombra"... y que al tiempo vuelve al suelo, donde debe estar, formando el camino por el que caminamos... día tras día.
Ángelos

domingo, 4 de enero de 2009 |

Ángelos Versión .09


El año nuevo me sorprendió haciendo presión, y cuando el tapón cedió, la sidra estuvo a merced de los ocho que estabamos alrededor de la mesa. Mientras llenaba las copas de plástico que solo se usan en ocasiones especiales, mi hermano atacaba el pequeño pote que tenía las garrapiñadas, su debilidad.

Un beso y un Feliz 2009 a cada uno, saludos cruzados, abrazos... mientras que los pobres perros estaban encerrados en el antebaño, con una radio, el volúmen subido al máximo para soportar el estruendo que se estaba por venir.

- ¡Salgamos! ¡Ya puse la pila de ladrillos para los petardos! - dijo mi hermano más chico, tomando el encendedor más cercano.
El otro, ofuscado, refunfuñaba por lo bajo. Los fuegos artificiales más explosivos iban a ser encendidos por otros, no por él. Pero siempre encuentran una manera de divertirse... como esperar a que yo esté descuidado para rozarme con un simple rompeportones y atentar contra mi sentido del oído. Aún son chicos, y los entiendo, yo me sentía igual.

El show de luces y ruidos se dió a lo largo de la primer hora; algunos de los vecinos siempre consiguen atraer la atención del pueblo (con dinero no se comprará la felicidad, pero una caja "show de luces de 10 minutos" si), y a unas cuadras de donde estamos aparece un Hiroshima/Gazah en miniatura, justo donde dos de ellos -los cuales viven de ambos lados de la misma calle- parecen bombardearse con luces de colores y morteros multi explosivos.

Mientras todo eso se daba, y mis hermanos aún encendían petardos (me pregunto de donde habrán conseguido más), mi mente empieza a volar por aquellos 365 días anteriores y todos los vaivenes de los mismos. Sin esperarlo, pero esperándolo...comienzo. Doy media vuelta, los ojos llorosos, y caminando un paso por vez, pido por alguien, comienzo a llorar, pido a Dios, lloro, pido por algo, lloro un poco más, miro al cielo. Y sin darme cuenta, detengo el llanto. Las estrellas brillan en la noche sin luces de Jungla de Cemento que las opaquen o desaparezcan ...se me escapa una sonrisa.
Agradecer, y el llanto que era frío se torna cálido.
- ¿Aún estás vivo, no? - me susurra una voz conocida - Y hay 365 días por delante, antes de volver a este rito...

Tener días de paz es lo único en lo que me focalicé los últimos meses, alejarme de la ciudad (la tan nombrada Jungla de Cemento) y volver al nido, a las raices, a mi pueblo, mi casa ...al hogar donde vive mi familia. Y quizás no encuentre nada productivo para hacer en ese pueblito tan pequeño, o no haya mucha variedad de actividades, pero el despertarme a la mañana con el canto de un pájaro, en vez de un bocinazo, es algo que no suelo cambiar por nada en el mundo (bueno, quizás por algún mate calentito una mañana de invierno).


2009. El horóscopo para este año (no recuerdo cuál, en una tarde vi hasta el Calendario Marciano creo) decía que iba a ser, hasta Junio, un año mediocre...
Y me dio gracia ni bien me lo puse a pensar, caminando por la calle, unos días después. Recordé lo que hice ese día antes de terminar mi 2008 -antes de acostarme, digamos-. Sabía que mucha gente iba a estar bailando, emborrachándose, teniendo relaciones, durmiendo... pero yo elegí ver una película; una de esas que te enseñan muchas cosas en 89 minutos, ni uno más, ni uno menos.
¿Mediocridad?¿Tristeza?¿Dolor? ¡Noooo! Eso sería repetir algunos momentos del año anterior; y esta vez quiero reinventarme, quiero hacer de mi una persona feliz, completa y realista... un Don Alguien, un imán en positivo que solo atraiga cosas positivas...

Y ahora es el momento de la salvedad, porque se acercan momentos en los que quizás mis palabras parezcan contradecir a todo esto que deseo para mi, y mi vida... pero como alguna vez dijo George Lucas:
"Es mi universo... y en el espacio... el fuego se propaga..."

; entonces yo aclaro:
"Es mi blog, y aunque haya un tinte triste, no significa que lo esté..."



La vida puede ser buena aún en los momentos más tristes, si nos damos cuenta que no es un infierno, ni una tortura, ni un martirio... y nos dedicamos a levantarnos y caminar. Nuestra vida y NOSOTROS MISMOS, somos lo que deseamos, lo que queremos ser... y lo que hacemos con nuestros días...con cada uno de ellos.


Otro año mucho más interesante está por comenzar... lleno de filosofía, lluvias torrenciales y noches de caminata.


Que este año sea bien catalogado como "Feliz 2009"
...ya he vuelto a las andadas, después de una corta ausencia.

Ángelos