Desafiar la gravedad es imposible para la física, pero he descubierto que no lo es del todo para mí. No, no se volar por mi mismo ni hablo bajo el efecto de algún alucinógeno. Este asunto es mucho más que una simple frase, es una manera de vivir.

¿Por qué permitir que nuestros pies se queden pisando sobre raíces de árboles que otros plantaron? ¿Por qué no plantar los propios? Si, hay que seguir ciertos caminos establecidos porque vivimos junto a otros, nuestros derechos conviven con los de ellos. Pero voy al hecho de pasar sobre lo que el resto ve y cree de nosotros -esa gravedad que nos empuja hacia el suelo de la imagen que tiene la sociedad sobre sus integrantes-. Hablo de volar o aunque sea animarnos a flotar si con ello somos quién queremos ser en realidad.
Aunque desgraciadamente, en esa lucha "imagen versus realidad" hay muchas personas que, con sus acciones y formas de ser TORCIDAS, nos ponen piedras de distintos tamaños en el camino. Pero bueno, es cuestión de patear, patear y patear, hasta que no haya más que tierra bajo los pies.

Desafiar la gravedad, animarse a más, a ser auténticos, a no mentirnos ni mentir a quienes queremos. Porque todos omitimos cosas que, creemos, hundirán la imagen que el resto tiene de nosotros. Yo al menos reconozco tenerlas.
Nadie es perfecto, pero parafraseando algo que me dijo una persona muy importante, digo: "no seremos perfectos, pero podríamos tratar de ser la mejor imperfección..."
Yo me estoy animando paso a paso a desafiar, a mi manera, a la gravedad.

Solo es cuestión, lo digo por experiencia, de tomar coraje e intentarlo.

Ángelos

- ¿Qué es? -preguntó el caballero, mirando la copa receloso.
- ¡Estáis tan asustado! -dijo Merlín-. Por supuesto, por eso os pusiste la armadura desde el principio.
El caballero no se molestó en negarlo, pues estaba demasiado sediento.
- Está bien, lo beberé. Vertedlo por mi visera.
- No lo haré. Es demasiado valioso para desperdiciarlo.
Rompió una caña, puso un extremo en la copa y deslizo el otro por uno de los orificios de la visera del caballero.
- ¡Ésta es una gran idea! -dijo el caballero-.
- Yo lo llamo pajita -replicó Merlín-.
- ¿Por qué?
- ¿Y por qué no?

El Caballero de la Armadura Oxidada, Robert Fisher.


¿Por qué ese afán de la gente de rodearse de gente que tiene visiones cerradas, amargas y desesperanzadas de la vida?
Últimamente he escuchado más "estoy cansado del mundo" o "la vida es una mierda" que "te extrañé" o "buenos días. ¿cómo estás hoy?"
La gente se rodea (ya no sé si consciente o inconscientemente) de personas negativas, que ya no abrazan, no se preocupan, no miran a los costados, son venenosamente terminales para si mismas y para el resto.
Podrán llamarme apocalíptico, o extremista, que se yo. Pero antes de señalarme con el dedo y decirlo, tomense 5 minutos, ni uno más...los invito a leer lo siguiente y luego hacerlo si quieren:

Cierren los ojos y piensen. ¿Con cuántas personas se han encontrado en las últimas 24 horas?
¿Lo tienen? Bien, ahora pongan en la balanza a los que demostraban positivismo; luego pongan a los que hacían, decían o actuaban de la manera totalmente opuesta.
- ¿y?¿que resultó? -

¿Por qué la gente se empecina en ver todo torcido, todo negro, todo lo malo, todo lo que falta? ¿Es que acaso cuesta tanto rodearse de personas que nos hagan bien? ¿Tan difícil es cortar a tiempo con esas personas que solo nos dan lentes oscuros para el día a día?
Luego de tratar con ellos (y su creciente desesperanza) lo único que nos queda es creer que la vida realmente es una mierda, que todos los que nos quieren en realidad pretenden hacerlo, y que no nos merece ni la vecina de al lado que nos pide un poco de azúcar de vez en cuando.

Conectado con esto, hace unos días apareció como caída del cielo (aunque salió de entre mis notas) una frase que escribí hace rato:
"Los ojos que ven una realidad buena no se mienten a si mismos, están siendo optimistas, y ese es el primer paso para cambiarla... no importa que tan torcida esté"

Algunos me dirán:
- Todos los días hay mil y un cosas que demuestran que la vida es una mierda ¿Por qué cuestionarlo?
Yo, por mi parte les digo:
- ¿Y por qué no?

Ángelos



¿Brillarás por mí esta noche?
¿Me lo prometes? ¿podés intentarlo?
Quiero creer que tenés la fuerza suficiente
para aplacar esa oscura sombra
que hoy, por excepción, o desencanto
o soledad, o presión, o nosequé
se cierne sobre mis hombros.
Esos hombros a los que papá da palmadas
en el momento justo, cuando mis fuerzas flaquean,
o la espalda a la que mamá abraza
cuando nota que el corazón quiere escaparse.

¿Puedo pedirte que brilles fuerte esta noche?
¿Me dejarás dormirme en tus brazos
mientras lloro desconsolado?
No importa si es por la peor de las injusticias
o por la más tonta de las simplezas.
¿Jurás no romper el silencio del abrazo
con cualquier palabra que irrumpa en la conexión?
¿Podrás oír lo que mi silencio tiene para decirte?
Si, hoy no me siento completo.
No, hoy no me encuentro al espejo.

Tocame los hombros firmemente,
como si papá ya no pudiera hacerlo.
Abrazame con fuerza de titán,
como si mamá ya no estuviera para hacerlo.

Hoy no me sale, no logro encenderme
La felicidad se me escurre,
es un placebo, no me funciona
saber que ayer estuve peor
o mañana estaré mejor.
Ahora, justo ahora necesito esto
un abrazo, o una caricia
en silencio.

Seas mi amor o mi amiga,
seas mi ángel o mi amigo,
me veas desde abajo
o desde arriba.
Si crees que soy un estúpido
o el mas bueno de todos los tipos.

Hoy mis palabras se entrelazan
formando estos tejidos.
¿Brillarás por mí esta noche
abrazando tu almohada en paz?
¿Me enviarás luciernagas insistentes
que sequen mis lágrimas durante el sueño?

Cuidá de mis heridas, mirame en silencio,
cambiame las vendas, dejame dormir en tu pecho
mirame y bucea profundo,
encontrá el cofre hundido en mis ojos
forzá el cerrojo
liberá el brillo de nuevo,
devolveme el calor
que siempre late en mi pecho.

Rompé esa estúpida idea,
de mantener la sonrisa a toda costa
de guardar lo que siento para no afectar a nadie
Quitame la máscara que aparenta felicidad
descubrime la tristeza tras el manto
apretame como escurriendome
no dejes que retenga el llanto.

Y entonces luego veré,
que nada ha sido en vano,
y mañana intentaré de nuevo
brillar tan fuerte como pueda
tan fuerte como el resto de los días,
cuando me acuerdo como se hace,
como lo logro de tanto en tanto.

¿Brillarías esta noche por mí,
hasta que el sol brille de nuevo
y algún pájaro me encuentre dormido
despertándome con su canto?


Ángelos

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